
La escultura de la niña filósofa de la historieta, en tamaño real, está sentada desde este domingo sobre un banco emplazado en la esquina de las calles Chile y Defensa, a pocos metros del piso en donde ella nació y 'vivió' con su creador, el humorista gráfico argentino Joaquín Salvador Lavado (77), alias 'Quino', como se le conoce popularmente a este artista hijo de andaluces.
Mafalda viste a la moda de los años 60: un vestido de color verde, calcetines blancos y zapatos de tira. Luce los mismos ojos de asombro ante la sociedad, esa mirada pesimista y a la vez tierna con que interpeló a la condición humana. Si hasta parece repetir una de sus frases: "Comienza el día con una sonrisa y verás lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo".
Residente desde hace años en Italia, Quino ha regresado unos días a Buenos Aires para recibir este homenaje y una medalla conmemorativa del Bicentenario de la Revolución de Mayo de 1810, que inició la independencia de España. En la ceremonia se colocó la estatua de Mafalda �obra del escultor Pablo Irrgangn- en este rincón de San Telmo.
Aún están las mismas calles de piedra que existían de 1964 a 1973 cuando Mafalda salía publicada en el diario argentino 'El Mundo'. Era una década signada por la prosperidad de la clase media argentina, a la que pertenecía la niña, por entonces de seis años, pero también marcada por la dictadura militar del general opusdeísta Juan Carlos Onganía, que soñaba con emular a Francisco Franco.
Por eso en una de las tiras Mafalda, que sufrió la censura militar, va caminando por la calle y se detiene ante un grafiti: ¡Abajo la dictadu...! Piensa un rato y comenta: "O se le acabo la pintu o no pu termi por razón que son del domin publi". Y en otro dibujo le señala la porra de un policía antimotines a su amigo Felipe: "¿Ves? Éste es el palito de abollar ideologías".
Para Quino no resulta sencillo sopesar todo lo que ha significado su célebre criatura. "Hacerla me quitó mucho movimiento", confesó, en referencia a que tanta popularidad terminó eclipsando otras obras suyas.
"¿Y qué diría hoy Mafalda de Obama?", le preguntaron sus fanáticos. "Nada", dijo el artista, que no parecía muy entusiasmado. Quino volverá a marcharse de Argentina ("No reconozco a Buenos Aires o la reconozco arruinada", criticó el artista) pero aquí se queda la escultura de Mafalda y su espíritu humanista. Aquella niña adicta a los Beatles, que odia la sopa, sueña con la paz mundial, y siempre deja pensando al lector.
Frases célebres de Mafalda y sus amigos
-"Las ideas no se matan, sólo se machucan".
-"Dado que los diarios no dicen la mitad de las cosas que pasan y dado que la mitad de lo que dicen es mentira, la conclusión inevitable es que los diarios no existen".
- "Me pregunto si la vida moderna no estará teniendo más de moderna que de vida"
-"Debes seguir siempre la senda del bien. ¡Y también!... con el embotellamiento que debe haber en la autopista del mal".
- Manolito: "Nadie puede amasar una fortuna sin hacer harina a los demás".
- Felipe: "Nunca falta uno que sobra" / "¿Por qué justo a mí tenía que tocarme ser como yo?".
- Miguelito: "Trabajar para ganarse la vida está bien, pero por qué esa vida que uno se gana trabajando tiene que desperdiciarla trabajando para ganarse la vida?".