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viernes, 20 de noviembre de 2009
Günter Grass: "El rostro olvidado de la historia"
2012: ¿fin del mundo?
Aumenta demanda de moda ecológica

Distinguir entre las prendas verdaderamente ecológicas y aquellas marcas que simplemente usan el término orgánico con el fin de generar ganancias económicas de la creciente demanda de dicha moda, parece una misión imposible.
El cultivo convencional de algodón es una gran causa de contaminación por el elevado número de pesticidas que se utilizan. En el campo se pagan casi 2,6 mil millones de dólares (1,8 mil millones de euros) anuales por ellos. Según la Pesticide Action Network, una organización internacional dedicada a la eliminación de plaguicidas peligrosos, esta cifra equivale a más del 10 por ciento de los plaguicidas y el 25 por ciento de los insecticidas a nivel global.
Estadísticas como éstas fueron las que inspiraron a Marco Homberg, un empresario radicado en Düsseldorf y aficionado a los deportes al aire libre, para poner en marcha la Operación Verde, una tienda en línea especializada en prendas orgánicas para la calle, la práctica del surf y el patinaje. "Con el algodón orgánico, ninguno de estos productos químicos se utilizan", dijo Homberg. "Esa es una gran diferencia y usted no encontrará ninguno de los productos químicos en una camiseta orgánica, y tampoco hallará ningún químico en la zona donde el algodón es en realidad cultvado; y éste es, por lejos, el mayor problema.”
Al elegir las marcas para vender, Homberg dijo que la Operación Verde deposita su confianza en los certificados de comercio justo y ecológico que asociaciones como la Fair Wear Foundation, situada en Amsterdam, otorgan para confirmar que los productos de una empresa son verdaderamente amigables con el medio ambiente.
Separando la verdad de la moda
A medida que el mercado de la moda ecológica se vuelve más competitivo, cada vez surgen más certificados, todos con diferentes normas y puntos de enfoque, lo que genera que los consumidores podrían pensar que el producto que están comprando es más ecológico de lo que realmente es.
Uno de los nombres más grandes de la moda ecológica alemana es Hessnatur, una empresa que produce prendas orgánicas para hombres, mujeres y niños, usando telas como el algodón, cáñamo, lino y lana. Dicha compañía, situada en Butzbach, un pequeño pueblo a 35 kilómetros (22 millas) al norte de Fráncfort, también goza de mucho éxito en el extranjero. La empresa vende actualemente sus productos en Alemania, Austria, Suiza y los Estados Unidos. Los planes de expansión al Reino Unido ya están en marcha.
Hessnatur anuncia con orgullo los pasos ecológicos que toma la empresa en sus centros de producción y también la práctica de los "valores verdes" que predica en el hogar, según el consejero delegado Wolf Luedge. "Nosotros ponemos atención en cada paso," Luedge dijo, señalando que el edificio de la compañía hace uso de la luz natural y un aislamiento de piedra caliza para reducir el empleo de la calefacción. "No tenemos bolsas de plástico en el departamento de logística, tenemos electricidad ecológica, y casi todo lo que es posible, lo hacemos. Estamos muy relacionados con nuestro producto y la naturaleza."
Hessnatur también mantiene una estrecha vigilancia en las prácticas laborales y medioambientales de sus centros de producción en países como la India y Perú. Al igual que en la Operación Verde, Luedge depende de que otras personas hagan labores de inspección para que su misión sea llevada a cabo en el extranjero. "Enseñamos a nuestros proveedores lo que queremos y establecemos nuestros estándares. Los proveedores están certificados por la Fair Wear Foundation", dijo. "Tenemos un sistema de quejas en todos los países - algo que es una mezcla de una iglesia y una especie de sindicato - y decir ‘tengo problemas con mi labor en la fábrica en la que trabajo’, y estas serán las quejas que serán enviadas directamente a Hessnatur y a Fair Wear Foundation."
La ropa ecológica adquiere estilo
El saber qué tan ecológicos son sus productos, no es el único asunto al que los productores de ropa ecológica tienen que enfrentarse. Las prendas orgánicas, generalmente, no tienen el mismo atractivo sensual que las no orgánicas, y este estilo se encuentra a menudo relegado a camisetas de algodón orgánico y bolsas reciclables con eslóganes como "salvar el planeta".
Esto, sin embargo, está cambiando a medida que las empresas dedicadas a la moda ecológica son cada vez más conocedoras del estilo, de acuerdo con Claudia Ebert-Hesse, profesora en la escuela de moda Akademie Mode Design, en Düsseldorf. "Hay empresas muy atractivas en este ámbito, por ejemplo Noir, que se ubica en Dinamarca, y es realmente una moda oscura, una fascinante y sensual moda obscura y todo es ecológico", dijo.
Sin embargo, algunos personajes, como Ebert-Hesse, creen que el poder de permanencia de la moda ecológica está, en última instancia, en manos de los consumidores conscientes de la protección al medio ambiente, para quienes ser ecológico nunca está fuera de moda. "No es sólo una tendencia", dijo Ebert-Hesse. "Es como una mentalidad, un estilo de vida hasta el momento. Una moda significa que ésta sólo durará por una temporada, mientras que la moda ecológica es más que una tendencia. Es como una actitud."
Autora: Laura Schweiger
Editor: Pablo Kummetz
"Un par de zapatos", pintura de Van Gogh
Mediante el aislamiento de la pintura en una galería y enfatizando su importancia a través de programas creativos, el museo tiene como objetivo que los visitantes se cuestionen sobre las grandes preguntas que la obra plantea: ¿por qué Van Gogh pintó dos zapatos viejos?, ¿de quién eran estos zapatos y qué podrían significar, antes y ahora?, ¿Cuál es la relación del arte con la realidad?, ¿Hasta qué punto la interpretación es siempre subjetiva?, ¿Cuál es el propósito del arte?
Un libro que mantiene vivo el debate
Con ocasión de la exposición se publica también un libro titulado What of Shoes? Looking at Van Gogh’s Shoes (¿Cuál de los zapatos? Mirando a los Zapatos de Van Gogh), cuyos autores son Leo Jansen, Andreas Blühm y Geoffrey Batchen. Dicha publicación se encuentra compuesta de tres ensayos que tratan de descifrar el significado de la obra del holandés, la cual ha inspirado a algunos de los debates más importantes de la historia del arte del siglo XX.
“Mi ensayo da seguimiento a las respuestas que la pintura de Van Gogh, Un par de zapatos, ha suscitado en los historiadores de arte y filósofos, tales como Martin Heiddeger, Meyer Shapiro, Jacques Derrida, Craig Owens, Stephen Melville, James Elkins, Fredric Jameson, y Michael Ann Holly, entre otros", dijo Geoffrey Batchen en un comunicado de prensa.
Van Gogh solía decir que “el arte es el hombre añadido a la naturaleza”. El artista holandés le daba tanta importancia a un par de zapatos como la que le hubiera dado a un retrato o a un paisaje. En el fondo, logró encontrar la belleza en lo cotidiano, en aquello que la gente da por sentado la mayoría de las veces.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Los especialistas señalan riesgos del cambio climático para la salud humana
Rusia se compromete a unos objetivos más ambiciosos ante el cambio climático
En una rueda de prensa al término de la cumbre UE-Rusia celebrada en Estocolmo, el jefe del Ejecutivo comunitario expresó su satisfacción por el mensaje que le transmitió en el encuentro el presidente ruso, Dmitri Medvédev. "Esto es muy esperanzador", dijo Barroso, quien aseguró que las negociaciones sobre cambio climático son "críticas" y existe la obligación de que la próxima conferencia de las Naciones Unidas en Copenhague sea un "éxito".
A un par de semanas del comienzo de la cita en la capital danesa, Barroso indicó que fue muy positivo el encuentro con las autoridades rusas y su compromiso con un acuerdo basado en "la ciencia" que permita que la temperatura del plantea no aumente por encima de los dos grados centígrados.
Por su parte, Medvédev afirmó en la misma comparecencia que la UE y Rusia "comparten las ideas" en lo referente al cambio climático y el "objetivo de convencer a los colegas de otros países para que sean más serios". "Confío en que Copenhague sea un éxito, aunque no cerremos un acuerdo vinculante", declaró el presidente ruso.
El compromiso ruso debería facilitar la labor de la UE a la hora de exigir reducciones importantes a otras potencias, como Estados Unidos. Los veintisiete miembros de la UE han acordado de forma unilateral reducir para 2020 sus emisiones un 20 por ciento respecto a los niveles de 1990 y elevar ese recorte hasta el 30 por ciento, si otras grandes economías también lo hacen.
Hasta ahora, Rusia había hablado de recortes de entre el 10 y el 15 por ciento y Bruselas situaba a este país junto a EEUU, Canadá o Ucrania como algunos de los grandes emisores que no eran lo suficientemente ambiciosos. En cualquier caso, el recorte del 25 por ciento permitiría seguramente que Rusia aumentase sus emisiones en los próximos años, pues, debido al colapso de la URSS y de gran parte de su industria pesada, hoy está lejos de los niveles que tenía en 1990, año habitual de referencia.
Otra ocasión perdida: Lucha contra el hambre
La declaración conjunta aprobada en el primer día de encuentro hace pensar que, esta vez, se adoptarán medidas urgentes, "aunque, lo lamento, tengo que constatar que no contiene ni objetivos cuantificables ni fechas concretas que hubieran permitido conseguir mejor su realización". Esa misma postura fue la que el responsable de la FAO dejó patente en la rueda de prensa concluyente de la cumbre celebrada instantes después en la sede de la organización de Naciones Unidas, en la que Diouf tuvo que defender los logros que, a su juicio, salen del encuentro. "Creo que tenemos que ser muy realistas. La responsabilidad de garantizar la seguridad alimentaria, la agricultura y el desarrollo rural es responsabilidad de todos los gobiernos y de sus pueblos. No es responsabilidad de la FAO y mucho menos de una cumbre", incidió Diouf.
"Una cumbre es un marco para que haya debate, para intentar llegar a un consenso, para encontrar soluciones a nivel mundial. Y una de las responsabilidades de la FAO es ofrecer un foro para que se debatan los temas que puedan tener un impacto en la seguridad alimentaria mundial", añadió.
Sea como fuere, la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria concluye con la reiteración del compromiso en la reducción a la mitad del número de personas que pasan hambre para 2015, pero echa el cierre muy cuestionada también por la ausencia de jefes de Estado y de Gobierno del G8, a excepción del anfitrión, Silvio Berlusconi. "Naturalmente que me habría gustado que todos los países estuvieran representados a nivel de jefes de Estado y Gobierno y no sólo por razones protocolarias, sino porque estamos convencidos de que el problema de la agricultura va más allá de la cartera del ministerio de Agricultura, porque estos ministerios no tienen la solución, porque la financiación no la deciden", apuntó Diouf. "Si no contamos con los jefes de Estado y Gobierno y no vienen para hablar de estos temas, creo que no estamos abordando el problema en sí, porque abordamos el problema de forma técnica, y esta cuestión tiene una dimensión social, financiera e, incluso, cultural", agregó.
