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martes, 19 de junio de 2012

Dale Carnegie: Maestro de la Autoayuda

Por Joseph Mac Lean

Tal vez alguna vez en su vida sostuvo en sus manos algunos de los libros que Dale Carnegie (1888-1955) escribió durante su carrera académica, y que resumió en estas tres obras: Cómo hacer amigos e influir en la gente, Cómo dejar de preocuparse y empezar a vivir y La forma rápida y fácil de hablar efectivamente. Pero, hay otra igual de interesantes e instructivas.
Carnegie es creador de algunos principios básicos de las relaciones humanas:
1- Interésese sinceramente por los demás: ¿Sabes cuál es la palabra que las personas usan más? “Yo”. La mayoría de las personas siempre piensan en ellos primeramente. Si nos limitamos a tratar de impresionar a la gente, jamás tendremos amigos verdaderos. El individuo que nos se interesa por sus semejantes es quien tiene las mayores dificultades en la vida y causa las mayores heridas a los demás. De esos individuos surgen los grandes fracasos humanos. Para construir buenas relaciones, hay que interesarse por otros, hacer cosas por ellos que requieran tiempo, esfuerzo y altruismo.
2- Sonría: Es la mejor manera de causar una buena primera impresión. Una sonrisa expresa: Me gusta usted, me alegro de verlo. El Profesor James V. McConnel, psicólogo de la Universidad de Michigan expresó: “La gente que sonríe tiende a trabajar, enseñar y vender con más eficacia, y a criar hijos más felices. En una sonrisa hay mucha más información que en un gesto áspero”. Siempre recuerde que no hay nadie que necesita tanto una sonrisa como aquel que no le queda ninguna que dar.
3- Recuerde que para toda persona, su nombre es el sonido más importante: Debemos siempre tener presente la magia que hay en un nombre, y comprender que es algo propio exclusivamente de esa persona, y de nadie más. El nombre pone aparte al individuo; lo hace sentir único entre todos los demás. La información que le damos, o la pregunta que hacemos, toma una importancia especial cuando le agregamos el nombre de nuestro interlocutor.
4- Sea un buen oyente: Anime a los demás a que hablen de sí mismos. Si quieres que la gente se ría de ti a tus espaldas y hasta te desprecie: Hable incesantemente de ti mismo, tus logros e historias. Recuerda que la persona con quién hablas está mil veces más interesada en sí misma que en ti. Alienta a otros a hablar de sí mismos. Pregúntale cosas que se interesarán en responder. Si quieres convertirte en un gran conversador, aprende a ser un gran oyente.
5- Demuestre respeto por las opiniones ajenas: Jamás diga a una persona que está equivocada. En la mayoría de las conversaciones, los comentarios equivocados de otros pueden ser manejados con tacto y diplomacia (y en muchos casos, obviados). En muchas ocasiones, indicamos que el otro está equivocado para satisfacer el ego personal por encima de querer que el otro vea la verdad o nuestro punto de vista. No le digas a otros que están equivocados. Por el contrario, si te equivocas, admítelo rápida y enfáticamente.
6- Haga que la otra persona se sienta importante y hágalo sinceramente: El principio más profundo en el carácter humano es el anhelo de ser apreciado. Las personas desean una sincera apreciación siempre, y en todas partes. Agradece por un buen servicio. Reconoce a un miembro de tu equipo si logra resultados positivos. Haz que las personas sepan cuando comentarios o acciones han impactado tu vida positivamente. Elogia a tu prójimo.

Citas y Frases célebres de Dale Carnegie
  • Crea tu propio éxito y lo obtendrás.
  • El único medio de ganar una discusión es evitarla.
  • Si la vida te da limón, aprende a hacer limonada.
  • Interésate sinceramente en los demás.
  • Demuestra respeto por las opiniones ajenas, jamás digas que está equivocado.
  • Trata honradamente de ver las cosas desde el punto de vista de la otra persona.
  • Muestra simpatía pór las ideas y deseos de la otra persona.
  • Empieza con elogio y aprecio sincero.
  • Permite que la otra persona salve su propio prestigio.
  • Habla pensando en lo que le interesa a los demás.

viernes, 15 de junio de 2012

Del miedo a la angustia generalizada

Por Joseph Mac Lean

El miedo es un sentimiento muy humano y bien controlado es sumamente provechoso. Sin embargo, en estos tiempos modernos ha aumentado tanto que ha sobrepasado la barrera del temor para convertirse en una angustia generalizada, como lo demuestran muchos estudios acerca del grado de angustia en las principales capitales del mundo. En la mayoría de ellas entre un 80-90% sienten miedo, lo que determina su conducta.
Lo paradójico es que junto con el avance cultural y científico, también aumenta la insidencia de la angustia generalizada, con sus complicaciones incapacitantes y graves en una porción nada desdeñable de la población urbana, en especial. Y esas personas buscan desesperadamente la salida por eso se refugian en la soledad de sus hogares, el espiritismo, las diversiones (a veces estrepitosas) y la religión.
Contra esa ubicua, ingente e intemporal marea de miedo y angustia los seres humanos hemos buscado alivios y remedios. Al principio en la naturaleza o los chamanes, luego en las alquimias y religiones, por fin en la ciencia y en la técnica, y en la actualidad en todo a la vez. Pero la marea sigue y parece que no tiene fin, por eso se hace más necesario que nunca seguir buscando las causas y soluciones del mal.
En los años 50 se descubrieron por casualidad las benzodiazepinas (p. ej. el diazepan y sus derivados), cuyos efectos tranquilizantes y ansiolíticos eran magníficos y sus efectos adversos mínimos, y se pensó que ya teníamos la solución perfecta. Desde entonces han sido los fármacos más consumidos y que más han ayudado a la humanidad angustiada. Pero como era lógico tenían algún truco: producían dependencia.
Por eso hubo que seguir buscando y se indagó en otras direcciones sin encontrar nada realmente tan bueno como ellas hasta que en los últimos años se han abierto nuevas opciones. Por un lado con los nuevos antidepresivos, cuyas virtudes ansiolíticas han sido sobradamente demostradas, especialmente para los ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) y Duales, algunos de los cuales han logrado alcanzar la indicación específica y oficial para su uso clínico. Junto a ellos está un nuevo grupo de fármacos reguladores de los canales de calcio en las neuronas, como la pregabalina, cuya eficacia ansiolítica ha sido demostrada y su autorizado para tratar esta patología.
Una de las ventajas los nuevos fármacos, sobre las opciones sociales, psicológicas, naturales o místicas, es que además de aliviar la ansiedad permiten comprender los mecanismos neurobiológicos que la producen y quizá ese sea el avance más esperanzador. Estas nuevas opciones suponen importantes avances científicos contra la ansiedad global, pero como se aprecia, el esfuerzo para avanzar en la lucha contra el miedo universal es ingente: siglos de búsquedas, investigaciones y fracasos.
Por eso mismo, es de agradecer la 'generosamente egoísta' inversión que hacen muchos grupos científicos públicos o privados, aunque a menudo reciban críticas sobre sus dudosos principios y fines, lo cual, a la luz de la marea de miedo, incertidumbre y ansiedad que nos amenaza no parece muy razonable. Al menos esa es mi opinión.