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sábado, 23 de febrero de 2013

Un paseo por el legendario soul de Atlantic Records

Cuando se habla de soul, lo más normal es que salgan los nombres de Motown o Stax como los de las dos grandes fábricas del género que alumbró a Marvin Gaye u Otis Redding. Pero, en el mundo de la industria discográfica, ningún sello ha hecho, posiblemente, tanto por el sonido de la América negra como Atlantic Records, la compañía musical independiente más importante del siglo XX.
Más allá de su excelencia en el jazz, el R&B, el blues o el pop, Atlantic jugó un papel crucial en el desarrollo del soul durante su edad dorada. Fundada en 1947 por Ahmet Ertgun, hijo de un embajador turco, y Herbe Abramson, un dentista, la compañía se erigió rápidamente en una de las bases más sólidas del R&B norteamericano, dando la alternativa a vocalistas y bandas que recogían el sonido de las grandes metrópolis. Apasionado del jazz, Ertegun, alma y cabeza pensante de Atlantic, sintió la llamada de crear su propia discográfica y dar rienda suelta a su pasión tras conocer a gente como John Hammond o George Avakian, dos blancos que, como productores y cazatalentos en Columbia Records, estaban detrás de los lanzamientos del jazz y entendían y hacían por difundir la riqueza de la cultura musical negra.
 
 
Ertegun compartía ese sentimiento de amor por el arte afroamericano. Por eso, el sello surgió con la pretensión de ser una alternativa artística y comercial para la música negra. Como se puede comprobar en la didáctica caja Atlantic. R&B. 1947-1974, reeditada por Rhino hace unos años, el sello ofreció variedad de excitantes sonidos, protagonizados por Professor Longhair, Ruth Brown, Joe Morris, The Clovers, Joe Turrner, LaVern Barker o The Drifters. Formada por ocho discos, más de 200 canciones, esta caja muestra una visión global del desarrollo sonoro que se coció en sus estudios de grabación y lo difusa que, a finales de los cuarenta y principios de los cincuenta, era la frontera en la que se movían el jazz y el R&B. Y en el caso de Atlantic se intentaba, además, ofrecer composiciones con un interesante cáracter popular, pensadas para el gran público. Música negra con cierto propósito pop.
 
Aretha Franklin


Ray Charles
 
Si bien con esta caja se pueden conocer las raíces sonoras que hicieron nacer el soul y, asimismo, muchas de las canciones del género grabadas en los sesenta y setenta, entre las que se incluyen las de Aretha Franklin, Wilson Pickett, Roberta Flack o The Spinners, no es la única caja que permite al amante de los sonidos negros acercarse al fantástico legado de Atlantic. Más interesante para conocer el valor del soul en la compañía de Ertegun es Atlantic. Soul Legends. Veinte álbumes originales que Rhino (otra vez) recopila por orden cronológico, empezando por What’d I Say de Ray Charles y acabando por The Show Must Go On de Sam Dees. La caja refleja la asombrosa evolución del soul en la compañía.
Conviene recordar que 1953 fue el punto de inflexión para Atlantic. Año de la llegada de Jerry Wexler, otro blanco apasionado del ritmo negro, que acabaría convirtiéndose en la mano derecha de Ertegun. Porque si el soul se expandió en Atlantic fue gracias a este periodista de Billboard metido a productor, personaje clave en la historia del sello y un auténtico oído de oro. De él es muy conocido que acuñó el término rhythm and blues para sustituir la despectiva etiqueta de race music (música racial), pero también fue él quien empezó a nombrar a los singles potentes de los músicos negros como soul hits. Lo que le movía era la pasión por la música, por el trabajo entre las cuatro paredes de un estudio de grabación.
De esta forma, de sus oídos y sus manos salieron muchos de los más grandes éxitos del soul, formando parte de las sesiones, normalmente celebradas de noche y cubiertas de humo de cigarros, de Ray Charles, Solomon Burke o Ben E. King. En la box-set, Atlantic. Soul Legends se recogen estos álbumes esenciales. Nadie duda de que What’d I Say (1959) de Ray Charles fue el magnífico punto de partida. A las teclas de su vivaz piano, el hijo favorito del Estado de Georgia se desquitó del traje de los domingos para ir a la Iglesia y se recreó en otras pasiones más terrenales. Con su magistral álbum, estaba poniendo las bases para el incipiente soul.
Soul. Música del alma. Decía Solomon Burke, quien registró el imprescindible If You Need Me (1963) incluido en Atlantic. Soul Legends, que “no tiene nada que ver con el color de tu piel, de dónde vengas o lo que tengas. Tiene que ver con cantar con el corazón, el alma. Cantar con sinceridad”. A decir verdad, las palabras de Burke son tan universales de lo que verdaderamente importa en el arte de la música que sirven para el rock, el country, el flamenco o cualquier estilo. Pero lo cierto es que el soul reflejó, de forma honesta y cautivadora, el estado del alma de la población negra en los sesenta y setenta, sus aspiraciones y sus frustaciones, su realidad mundana.
Los esfuerzos de Wexler se centraron además por hacer llegar la música negra a las grandes audiencias, sacándola del reducido círculo racial de listas independientes. Bajo el puño de hierro de Berry Gordy Jr. y toda su tropa de músicos de primera clase, Motown lo consiguió con su soul ligero, de brillante ropaje pop. Atlantic, por su parte, se hizo dueño de otros sellos más pequeños como Atco o East West, pero el empeño de Wexler fue conseguir los derechos de Stax y llevar el sonido sureño, más visceral y musculoso, al gran público. En este sentido, en Atlantic. Soul Legends, dentro de su peculiar recorrido por los avances del soul, citan el potente Waking On The Dog (1964) de Rufus Thomas, el vibrante In The Midnight Hour (1965) de Wilson Pickett, el mágico Otis Blue (1965) de Otis Redding o el hechizante Sweet Soul Music (1967) de Arthur Conley. Adiós a las reminiscencias gospel y su mantra religioso. Puro soul carnoso, orgásmico. 

martes, 14 de agosto de 2012

Irrupción del Impresionismo en el Arte

Por Dietrich Schwanitz

Hasta aproximadamente 1860, la pintura era un arte de taller, y estaba dirigida por las academias, en las que se formaba a los artistas. Se creía firmemente en el carácter figurativo del arte. Esta creencia, que operaba como un supuesto incuestionable, se tambaleó por primera vez con la invención de la fotografía, y, especialmente, a partir de 1860, cuando un grupo de pintores que había convertido París en la meca de la pintura creó el estilo que precedería a la irrupción del arte vanguardista: el Impresionismo.

En correspondencia, el Impresionismo ofrece dos caras: para sus contemporáneos supuso un shock y un escándalo; pero para nosotros, retrospectivamente, es una forma de modernidad que nos sirve para disculparnos de nuestra secreta preferencia por el arte tradicional. El Impresionismo es el último estadio del arte en que éste pudo ser "bello" y a la vez moderno. Esto ha conferido a los impresionistas un lugar privilegiado entre el público actual, consiguiendo que los impresionista sean populares. Después todo se volvió feo.

Los nombres más conocidos de entre ellos son Renoir, Manet, Monet, Degas, Cézanne y Van Gogh.

Lo que realmente molestaba a este tipo de críticos es que los impresionistas hubieran revolucionado el tratamiento del color. Los impresionistas trabajan de tal modo las luces y las sombras que los colores surgen únicamente en la retina del receptor, De cerca, sólo es posible apreciar un conjunto caótico de pinceladas, pero cuando uno se distancia, surge la impresión de un orden maravilloso., algo que sus contemporáneos, acostumbrados a mirar de cerca las obras, no podían comprender. Como les ocurre hoy a muchos artistas, los impresionistas fueron tachados de chapuceros incapaces de pintar bien. De ese modo el término "impresionismo" fue inicialmente un insulto.

Los motivos de los impresionistas tampoco se consideraban dignos de ser tratados artísticamente: salones de baile (Renoir), carreras de caballos (Degas), estaciones de ferrocarril (Monet), bares (Manet) y mujeres desnudas  en compañía de hombres vestidos en comidas campestres (Almuerzo sobre la hierba, de Manet) no inspiraba mucha confianza al público de entonces. Sus temas se inspiraban en el rapidísimo ritmo de la vida en la gran ciudad y la afluencia en masa de la gente de los bulevares, a los parques y a los locales de diversión.

Después de los impresionistas ya no había vuelta atrás: la concepción del arte como imitación de la naturaleza había quedado superada. Al contrario, los más radicales de entre ellos se dirigían en la dirección opuesta: Van Gogh llamó a la puerta de la locura, y Cézanne se convirtió en el padre del arte moderno haciendo todo lo contrario: apartándose del histerismo de los impresionistas., Cézanne experimentó con la posibilidad de organizar el espacio no desde la perspectiva central, sino a partir del dolor. El principio organizativo de sus cuadros no fue ya el conjunto compositivo, sino las distintas formas. Sus sucesores no tendrían más que abandonar su estructura lineal y estática para hacer que las formas y los colores se volviesen autónomos, dando paso así al Cubismo.

[Tomado del libro "La Cultura. Todo lo que hay que saber"]

"Almuerzo de los remeros", obra de Pierre-Auguste Renoir

Almuerzo de remeros (1881, en francés: Le déjeuner des canotiers) es un cuadro del pintor impresionista francés Pierre-Auguste Renoir, que se conserva en la colección Phillips, en Washington DC. El cuadro muestra un grupo de amigos de Renoir descansando en una terraza de la Maison Fournaise sobre el río Sena en Chatou, Francia. El pintor y el mecenas, Gustave Caillebotte están sentados abajo a la derecha. En el fondo se vé a la futura esposa de Renoir, Aline Charigot, jugando con un pequeño perro.

En este cuadro Renoir capturó una gran cantidad de luz. Como se puede apreciar, la mayor cantidad de luz viene de la gran abertura en el balcón, atrás del hombre en camiseta y sombrero. Las camisetas de ambos hombres en el fondo y el mantel de mesa actúan en conjunto para reflejar esa luz y enviarla a través de toda la composición.

El cuadro tuvo un papel protagónico en la película "El fabuloso destino de Amélie Poulain" (2001) de Jean-Pierre Jeunet.

"Música en las Tullerías", obra de Eduard Manet

La "Música en las Tullerías" es un cuadro realizado por el famoso pintor francés Édouard Manet en 1862. Mide 76 cm de altura y 116 de largo. Se considera generalmente esta tela como el primer ejemplo de obra impresionista en la historia del arte. Fue adquirido por la National Gallery de Londres en 1917 y allí se exhibe con el título de Music in the Tuileries Gardens. Se trata de uno de los primeros cuadros de Manet, ejecutado durante el Segundo Imperio.

El pintor se complace en hacer figurar un determinado número de las personas que le son cercanas. Algunas de las figuras son verdaderos retratos. En él aparece su modelo favorita: Victorine Meurent, que también está en obras como La cantante de las cerezas o Desayuno sobre la hierba, de la misma época. Puede identificarse también al propio autor, Manet, con sombrero de copa, barbudo, en el borde izquierdo de la composición. Ligeramente inclinado ahacia la izquierda está su hermano, Eugène Manet, charlando con otra mujer.

Manet pinta a este abigarrado grupo con manchas de color. El uso de esta técnica escandalizó a los contemporáneos. En efecto, esta tela supone la clara ruptura del pintor con su período realista, escandalizó cuando se expuso en 1863 en la galería Louis-Martinet, ya que mostraba a la sociedad de su tiempo y no un pasado más o menos mítico. Se representa con precisión las vestimentas y los tocados de la época. Destacan los vestidos con grandes lazos que llevan las niñas que juegan en un primer plano.[1] Las críticas, también acusaron a Manet de trabajar sólo esbozos borrosos y de «arañar los ojos como la música de las ferias hace sangrar la oreja».

Está Música de las Tullerías, mejor aún que Desayuno sobre la hierba, parece ser el primer manifiesto verdadero del movimiento impresionista y uno de los primeros signos del interés de la pintura para la vida urbana moderna, seguido en esto por Daumier y Degas en particular.

lunes, 6 de agosto de 2012

Por correo devuelven cuadro robado en Nueva York

Un cuadro del pintor surrealista español Salvador Dalí que había sido robado de una galería en Nueva York la semana pasada fue devuelto en perfectas condiciones.


El servicio de inspección postal de Estados Unidos interceptó la obra de arte, cuyo valor ronda los US$150.000, en el Aeropuerto Internacional Kennedy de Nueva York.


La pintura, "Cartel des Don Juan Tenorio", fue realizada en 1949 y era exhibida en la galería Venus Over Manhattan de Nueva York.

Había sido enviada por correo urgente desde una dirección falsa en Europa. Una portavoz del servicio de inspección le dijo al diario The New York Times que la galería recibió un correo electrónico a principios de esta semana diciendo que la pintura había sido devuelta.

Los investigadores sospechan que el ladrón no pudo encontrar un comprador en el mercado negro internacional.

jueves, 7 de junio de 2012

El secreto de la Mona Lisa

Uno de los cuadros más famosos del arte occidental, La Mona Lisa, de Leonardo da Vinci contiene un enigma que podría empezar a resolverse en base al hallazgo de unos documentos de archivo y una análisis de la pintura con técnicas más modernas.
El historiador italiano Giorgio Pallanti publicó en 2004 un libro en el que demostraba documentalmente que el modelo de la obra era la joven florentina llamada Lisa Gherardini, casada con un comerciante apellidado Giocondo (de ahí el apelativo de La Gioconda). Uno de los documentos en que se basa el estudioso dice: "Lisa, fue mujer de Francesco del Giocondo. Murió el 15 de julio de 1542. Fue enterrada en Santa Úrsula", lo que demostraría que Lisa gozaba de gran consideración social en Florencia.
Ya otros habían apuntado en esa dirección en su afán de identificar a la enigmática modelo de tan afamado cuadro. Lisa murió a los 63 años de edad, en un convento de la parroquia donde se había retirado.
Se cree que Leonardo  pintó su retrato en 1503, cuando la modelo tenía 23 años, por eso ahora se afirma que para ese tiempo la modelo o estaba embarazada o acababa de dar a luz. Esto se desprende por el hecho que sobre su hombro izquierdo cuelga el guarnello, un fino velo de gasa, que para esa época usaban las mujeres encinta o que acababan de ser madres. La mítica sonrisa tendría así una explicación bien natural.

[Adaptado del artículo 'El secreto de la Mona Lisa era su maternidad', publicado en el Número 39 de HISTORIA. National Geographic.]

lunes, 7 de mayo de 2012

"El artista en su estudio", pintura de Rembrandt

El pintor en su estudio es un cuadro del pintor neerlandés Rembrandt de aproximadamente 1626-1628. Se trata de una pintura al óleo sobre lienzo, que mide 25,5 centímetros de alto y 32 cm de ancho. Actualmente se conserva en el Museo de Bellas Artes de Boston (Estados Unidos).

El cuadro representa el estudio de un pintor, aunque no se sabe si era personaje es el propio Rembrandt: las paredes desnudas, el pavimento de madera sin pulir, la mesa en penumbra son definidos con el acostumbrado realismo del artista, que hace pensar en una copia del natural. Es un entorno austero, sin decoración, en el que aparece una figura vestida llamativamente, con un gabán que le queda demasiado grande. El personaje retratado no es reconocible, encontrándose en la zona de sombra de la pintura. Algunos reconocen en él a Rembrandt, otros, en lugar de ello, al alumno Gerrit Dou.

En el caso de ser Rembrandt, se trataría de su primer autorretrato. Su vestimenta lujosa subraya la idea de que el pintor no es un mero artesano sino ejecutor de un trabajo distinguido.

La posición del pintor, alejada respecto a la tela, puede referirse al consejo del mismo Rembrandt, de observar el trabajo en su totalidad.

"El arte de la pintura", de Johannes Vermeer

El arte de la pintura (Alegoría de la pintura), es una famosa obra del pintor holandés Johannes Vermeer, quien hubo de pintarla hacia 1666. Está realizada al óleo sobre lienzo y mide 120 cm de alto y 100 cm de ancho, por lo que es la obra más grande dentro de la producción conocida de este artista. Se conserva en el Museo de Historia del Arte de Viena, Austria, donde ha estado expuesta desde que fue recibida por el gobierno austriaco en 1946. En neerlandés es conocido como De Schilderkunst o Allegorie op de schilderkunst. Este cuadro también es conocido con el título de "El estudio del artista".

Muchos expertos de arte creen que la obra de arte es una alegoría de la pintura, de ahí el título alternativo de este cuadro. Es el más grande y complejo de los cuadros de Vermeer.

La pintura es famosa por ser una de las favoritas de Vermeer, y un buen ejemplo del estilo óptico de pintura. Creado en una época sin fotografía, ofrece una representación visual realista de la escena y es un buen ejemplo del estilo de la cámara oscura. Otros puntos fuertes de la obra son: el uso de colores brillantes y el impacto de la luz filtrándose por las ventanas sobre varios elementos de la pintura.

La pintura representa una escena íntima de un pintor pintando a un modelo femenino en su estudio, junto a una ventana, con el fondo de un gran mapa de los Países Bajos. La pintura tiene sólo dos personajes, el pintor y su modelo. Se cree que el pintor sería un autorretrato del artista, aunque no resulta visible su cara. Viste con lujo, lo mismo que hizo Rembrandt en El pintor en su estudio. La vestimenta lujosa subraya la idea de que el pintor no es un mero artesano sino ejecutor de un trabajo distinguido, como dijo Leonardo en su tratado: «...el pintor está sentado delante de su obra y dirige ligero el pincel con colores bellos. Está vestido como más le gusta».

Una serie de objetos que se muestran en el estudio del artista se cree que están fuera de lugar. El suelo de mármol ajedrezado y el candelabro de oro son dos ejemplos de objetos que normalmente estarían reservados entonces para casas de las clases pudientes. El mapa del fondo es de las Diecisiete Provincias Unidas de los Países Bajos, flanqueadas por vistas de los principales centros de poder. Fue publicado por Cleas Jansz Visscher en 1636.

El cuadro se considera esencial en el catálogo de Vermeer porque el propio pintor no se separó de él ni lo vendió, ni siquiera cuando tuvo deudas. Incluso después de su muerte en 1676, su viuda Catharina lo legó a su madre, Maria Thins, en un intento de evitar su venta forzosa para satisfacer a los acreedores. El ejecutor de la herencia de Vermeer, el afamado microscopista de Delft, Anton van Leeuwenhoek, determinó que la transmisión de la obra a la suegra del pintor fue ilegal.

La pintura permaneció sin descubrir durante un siglo hasta su compra por 50 florines en 1813 por el conde austriaco, Johann Rudolf Czernin. Hasta 1860, la pintura pasó como obra de un archirrival contemporáneo de Vermeer, Pieter de Hooch. La firma de Pieter incluso se falsificó sobre la pintura. Sólo por la intervención del erudito francés experto en Vermeer, Thoré Bürger se reconoció como un original de Vermeer y de ahí comenzó su fama. El cuadro fue exhibido públicamente en Viena por la familia Czernin hasta la invasión de Austria por los nazis en 1939.

Después de la invasión nazi de Austria, altos oficiales nazis, incluido el Reichsmarschall Hermann Goering intentaron adquirir el cuadro. El conde Jaromir Czernin tenía previsto venderlo a otra persona, pero presionado por Adolf Hitler accedió a ofrecérselo por 2 millones de reichsmarks con destino al gran museo que Hitler pensaba erigir en Linz. Según alegan ahora los descendientes del conde, finalmente el precio pagado fue inferior ya que los alemanes amenazaron al propietario con enviarle a un campo de concentración. Algunas fuentes sitúan el precio en 1,65 millones, que fue pagado a través del agente Hans Posse el 20 de noviembre de 1940.[2]

El cuadro fue rescatado de una mina de sal a finales de la Segunda Guerra Mundial en 1945, donde estaba protegido de los bombardeos aliados, con otras obras de arte. Los estadounidenses devolvieron la pintura al gobierno austriaco en 1946, puesto que se estimaba que la familia Czernin lo vendió voluntariamente, sin fuerza indebida por parte de Hitler. Pero en septiembre de 2009, los Czernin alegaron que la venta fue forzosa, y reclamaron una resolución justa del asunto. Según la página web del periódico español El Mundo, las autoridades austríacas estudiarán cómo actuar.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Las bases de la cultura europea (I)

Por Joseph Mac Lean

Una cultura es el conjunto de historias que cohesionan una sociedad, y los europeos (especialmente los occidentales) han trazado su biografía basándose en dos fuentes o textos fundamentales: (1) La Biblia; y, (2) La doble epopeya griega de la invasión de Troya, compuesta de dos obras, "La Iliada" y "La Odisea". Pero, no piense que siempre fue así. Es recién con la invención de la imprenta [1444 - Johannes Gutemberg], que se permitió una revolución mediática. La imprenta posibilitó la difusión masiva de textos de la Antigüedad que los humanistas "redescubrieron": los textos de Homero. Todo quedó cautivo a la influencia helenística: la pintura, el teatro, la literatura, el poder político, todo. Para más o menos ese mismo tiempo, Lutero, Calvino, Tyndale, entre otros, arrebataron la Biblia de mano del clero y la traducen a lenguas vernaculares, lo que hizo posible que cada individuo se convirtiera en su propio sacerdote, es decir la democratización de la religión.

Esta mixtura originó una nueva tensión entre la religión y el Estado, cuando el tan mentado origen divino de las monarquías comenzó a ser puesto en duda. Las revoluciones no se hicieron esperar, al menos comenzaron a gestarse. La gente común se dio cuenta que tenía un poder inmenso si se hallaban juntas y en armonía. Las autocracias dejaron de serlo, al menos en un sentido absolutista, y empezaron a otrogar cada vez más derechos a sus súbditos.

Si bien es cierto la cultura judeo-cristiana, basada en una interpretación antojadiza de la Biblia (al menos hasta mediados del siglo XIX), no permitió que la confusión religiosa, como hubiese sido de dominar la religión griega clásica, arraigara en las mentes europeas medievales. Sin embargo, el "pensamiento griego" lo impregnó todo, y fue la semilla del actual materialismo que domina a la sociedad europea moderna: "sólo las cosas concretas son reales". El arte, la economía, la ciencia, la política, y, en cierto modo, la religión misma cayó bajo el influjo griego.

Muchas de las formas literarias modernas proceden de la literatura griega: odas, cantos, elegías, anacreóntica, lírica coral, himnos, peanes (himnos triunfales). El teatro no es extraño a la influencia griega: "tragedia" proviene de 'tragos' (macho cabrío) y 'oda' (canto), es decir, "canto del macho cabrío". La matemática se nutrió de un inmenso caudal de términos griegos: tetra (4), penta (5), etc. Pero fue la filosofía griega la que logró instaurar una nueva época en el pensamiento europeo. Al liberarse de las ataduras de la religión imperante, el pensamiento quedó libre, descubriéndose a sí mismo. Ni siquiera las leyes de la lógica pueden contener esta nueva avalancha de pensamiento. Las viejas escuelas filosóficas griegas (socrática, platónica, aristotélica, cinicsmo, estoicismo, escepticismo, entre otras) resurgen del olvido y que pudiendo dar inicio a una era de confusión, felizmente no sucedió así.

De alguna manera, Europa se reacomodó a esta nueva tendencia y más o menos en unos 400 años (entre 1450 a 1850 EC) se gestó la Europa actual, con todos sus aciertos, vicios y fracasos. Primero el Renacimiento, que permitió el redescubrimiento de la cultura pagana, en especial de la griega. Esta era produjo obras maestras de arquitectura, la escultura y la pintura que son admiradas hasta el día de hoy. Detrás de este "revivir" se halla el gusto por la vida, la luz, los colores y la belleza del cuerpo humano. Empleando conceptos griegos, Dante produce "La Divina Comedia". Bajo el dominio de los Médicis, Florencia se convierte en la Atenas moderna, y Boccaccio, con su "Decamerón" propugna la libertad sexual. Al Estado Pontificio, no dejan de llegar las generosas contribuciones de toda Europa. El Papado decide reconstruir Roma. Italia empieza a resurgir de las cenizas con pequeñas ciudades-estados: Roma, Florencia, Milán y Venecia.

El Renacimiento produce a Sandro Botticelli (1444-1510), Leonardo da Vinci (1452-1519), Miguel Ángel Buonarotti (1475-1564), Tiziano (1487-1576), Rafael (1483-1520), y tantos otros pintores, escultores y arquitectos que cambiaron la faz de Europa. Las ciudades italianas abundaban en obras de arte, símbolo evidente de la pomposidad y suntuosidad. Los pisanos se enorgullecían de su torre inclinada que vencía las leyes de la gravedad. Pero fue Venecia la cumbre de los arquitectos italianos: Construída sobre una laguna, se convirtió en uno de los lugares más mágicos del mundo, hasta el día de hoy. Shakespeare la eligió para su "El mercader de Venecia", y Thomas Mann para su "Muerte en Venecia", hasta llegar a las novelas policiales de Donna Leon. Durante las fiestas y las regatas, Venecia bullía con miles de visitantes, venidos de todo confín del planeta. Toda persona que se preciaba de culta debía visitar (y con frecuencia) algunas de las espléndidas ciudades italianas.

Mas de pronto, el Renacimiento llegó a su fin abruptamente, tan sólo 130 años después de su inició. ¿Es que el europeo se cansó de tanto apogeo cultural? En el próximo artículo develaremos ese misterio.

sábado, 8 de octubre de 2011

El baile millonario de la pequeña bailarina de Degas


En 1881, Edgar Degas sorprendió en la sexta exposición impresionista con una de sus bailarinas... esta vez fuera del lienzo. La exhibición de la 'Pequeña bailarina de catorce años' fue la primera y última vez que Degas mostraría una de sus esculturas. Ahora, la casa Christie's saca a subasta una de las escasas copias en bronce de aquella exquisita escultura. La casa espera que la estrella de su venta impresionista en Nueva York alcance, el próximo día 1, entre 25 y 35 millones de dólares (18,6 y 26,1 millones de euros).

"Con su realismo y su combinación de materiales poco habitual, la figura representa un momento decisivo en la carrera de Degas, cuando rompió con la tradición académica y abrazó una estética modernista nunca vista hasta entonces", dijo el jefe del departamento de arte moderno e impresionista de Christie's, Connor Jordan, en un comunicado de prensa.

La 'Pequeña bailarina de catorce años' ('Petite danseuse de quatorze ans') es, a juicio de este experto, la más "ambiciosa y compleja" de las esculturas de Degas (1834-1917), y representa "la cúspide de sus logros en este medio, al que dedicó mucho tiempo y energía durante su carrera".

El original de la pequeña bailarina —realizado en cera, con ropa y pelo real y de un metro de altura— ya causó un gran impacto entre coleccionistas y artistas en aquella exposición de 1881, debido a su naturalismo.

Degas se resistió a realizar ejemplares en bronce de ella, aunque diversos coleccionistas se lo pidieron. Sin embargo, tras su muerte en 1917, los herederos del artista encargaron entre 1921 y 1938 múltiples fundiciones en bronce de sus esculturas, incluyendo la pequeña bailarina.

De ésta se realizaron un total de 28 ejemplares en bronce, la mayoría de las cuales forman parte de las colecciones de destacadas instituciones, como el Museo Metropolitano de Nueva York o la Galería Tate de Londres, y solamente 10 de estas figuras permanecen en colecciones privadas.

Por ello, Christie's espera que sea una de las piezas con un precio más alto de su venta de arte impresionista de la temporada de otoño, por la que cada año obtiene ingresos millonarios.

El historiador Richard Kendall, comisario de la exposición 'Degas y el ballet' que se exhibe actualmente en Londres, calificó a la figura como"una de las tres esculturas más destacadas de la era moderna".

Según este experto, junto a 'El beso' y 'El pensador' de Rodin, y la Estatua de la Libertad de Frédéric Auguste Bartholdi, la figura de Degas "es reconocida y admirada por millones de personas en todo el mundo".

sábado, 9 de julio de 2011

"Las meninas", pintura de Velésquez

"Las meninas" es una pintura de Diego de Velásquez, también conocida como "La familia de Felipe IV".
Es una pintura realizada al óleo sobre un lienzo de grandes dimensiones formado por tres bandas de tela cosidas verticalmente, donde las figuras situadas en primer plano se representan a tamaño natural. El tema central es el retrato de la infanta Margarita de Austria, colocada en primer plano, rodeada por sus sirvientes, «las meninas», aunque la pintura representa también otros personajes. En el lado izquierdo se observa parte de un gran lienzo, y detrás de éste el propio Velázquez se autorretrata trabajando en él. El artista resolvió con gran habilidad todos los problemas de composición del espacio, gracias al dominio que tenía del color y a la gran facilidad para caracterizar a los personajes.
Velázquez pintó este cuadro en 1656, año perteneciente al reinado de Felipe IV, penúltimo monarca de la dinastía de los Austrias. Hacía más de diez años (1643) que había tenido lugar la caída del Conde-Duque de Olivares, y ocho años (1648) del final de la Guerra de los Treinta Años con el resultado de la Paz de Westfalia, cuyas consecuencias para España y el reinado de Felipe IV fueron una clara decadencia. En el año en que Velázquez pintó Las Meninas, el rey estaba ya muy envejecido y con evidentes signos de cansancio bien demostrados en la obra del mismo autor, "Retrato de Felipe IV" (entre 1656 y 1657).
Esta es una de las obras más estudiadas y analizadas del mundo del arte.

"La túnica de José", pintura de Valásquez

"La túnica de José" es una pintura del pintor español Diego de Velásquez, pintada después de su primer viaje a Italia entre los años 1629-1631.

La referencia está en el Antiguo Testamento, cuando los hijos de Jacob se presentan delante de su padre para comentarle que su hijo favorito,José, ha muerto debido al ataque de unoslobos. Los hermanos de José, un poco cansados de los sueños poderosos que continuamente tenía su hermano, decidieron venderlo a unos comerciantes egipcios para quitárselo de enmedio, enseñan a su padre, las ropas de José, que poco antes habían manchado con la sangre de un cordero, para dar veracidad a la situación.

Jacob, está representado justo en el momento que recibe la noticia, por eso hace ademán de levantarse de la silla en la que se encuentra, alzando los brazos, con gesto de sorpresa ante la noticia de la muerte de su hijo favorito. El perro, introducido en el cuadro por Velázquez, ladra a los sospechosos de la mentira, quizás dándose cuenta del engaño que los demás no son capaces de apreciar.


lunes, 30 de mayo de 2011

"La callejuela", pintura de Vermeer



La Callejuela (Het Straatje) es una pintura del artista holandés Johannes Vermeer, realizado en 1661. Se expone en el Rijksmuseum de Àmsterdam, y está firmado en la esquina inferior izquierda, bajo una ventana, con la firma "I V MEER". Este cuadro representa un pedazo de la vida cotidiana de los holandeses de la época, ocupados en sus quehaceres. Vermeer unió lo cotidiano y lo eterno, consiguiendo una intimidad entre el medio y el hombre. La paleta empleada por Vermeer es más clara que la que solían utilizar Jan Steen y Pieter de Hooch y en escenas similares.
Como en tantas otras ocasiones, Vermeer ha realizado cambios en la composición final, eliminando por ejemplo una figura femenina que se situaba a la derecha de la entrada del callejón. La masa vegetal que se observa a la izquierda del cuadro presenta en la actualidad una tonalidad azulada, quizá por una mala reabsorción del amarillo original. Como curiosidad, este es uno de los tres lienzos en los que Vermeer pintó el cielo. Los otros dos son Vista de Delft y El Descanso de Diana.

"La Lechera", pintura de Vermeer



La Lechera (De Melkmeid), es una pintura del artista holandés Johannes Vermeer, custodiada en el Rijksmuseum de Àmsterdam. Se trata de un óleo sobre lienzo de reducidas dimensiones. Es uno de los cuadros más famosos de su autor. Como casi toda la obra de Vermeer, su datación sólo puede ser aproximada.

"Dama en amarillo escribiendo", pintura de Vermeer

Mujer de amarillo escribiendo una carta (también conocida como Dama en amarillo escribiendo, en neerlandés: Schrijvende vrouw in het geel) es una pintura al óleo atribuida al pintor neerlandés del siglo XVII Johannes Vermeer. Se cree que se completó alrededor de 1665.

La dama está escribiendo una carta de amor con una pluma de ganso y ve interrumpida su labor, por lo que suavemente vuelve la cabeza para ver lo que está sucediendo. Se ven doce perlas (10 en el collar y dos en los pendientes), excelente recurso para el refinado juego estético en torno a los diversos grados de tonos presentes en el mantel.
Muchos de los objetos que se ven en la pintura, como el abrigo, el mantel sobre la mesa, y el collar de perlas, aparecen en otras obras de Vermeer. Esto ha llevado a especular sobre la propiedad de los objetos, atribuyéndoselos al autor y su casa e incluso que los modelos de las pinturas eran sus parientes. A menudo se ha sugerido que en su pintura, Vermeer buscaba conceder a sus modelos lo que podía ofrecer a su esposa y familia: la calma y prosperidad.
La obra fue donada a la Galería Nacional de Arte en Washington en 1962 por Harry Waldron Havemeyer y Horace Havemeyer.

"La joven de la perla", pintura de Vermeer

La joven de la perla también conocida como Muchacha con turbante (en holandés Het meisje met de parel : La joven con la perla) es una de las obras maestras del pintor holandés Johannes Vermeer. Como el nombre implica, utiliza un pendiente de perla como punto focal. La pintura se encuentra en el Mauritshuis en La Haya. A veces se la denomina como "la Mona Lisa del Norte" o "la Mona Lisa holandesa".

Recientes escritos sobre Vermeer apuntan a que la imagen era un ‘tronie’, descripción que se hacía en Holanda en el siglo XVII a los retratos solo de ‘cabeza’, que no tenía intención de ser un retrato. Tras la mayor y más reciente restauración del cuadro en 1994, la sutil combinación del color y la íntima mirada fija de la chica hacia el espectador se han realzado mucho.


Tal realce, se debe a un contraste entre un fondo muy obscuro y lo que se puede ver del cuerpo vestido de la muchacha; es decir hay un tenebrismo que en este caso resulta casi caravaggiano, aunque sin las actitudes dramáticas del estilo, manteniendo la típica y cristalina tranquilidad que caracteriza a la mayoría de las obras de Vermeer van Delft.



Siguiendo los consejos de Victor de Stuer, quien durante años intentó prevenir que las raras obras de Vermeer se vendieran a grupos de extranjeros, A.A. des Tombes compró la obra en una subasta en La Haya en 1881 por solo dos florines y treinta céntimos. En ese momento, su estado de conservación era muy malo. Des Tombe murió sin herederos y donó este y otros cuadros al museoMauritshuis en 1902.




En 1937, un cuadro muy similar, que en ese momento también se atribuía a Vermeer, fue donado por el coleccionista Andrew W. Mellon a la Galería Nacional de Arte en Washington, D.C. Está ampliamente considerada hoy en día como falsa. El experto en Vermeer, Arthur Wheelock, alegó en un estudio de 1995 que es del artista y falsificador del siglo XX Theo van Wijngaarden, un amigo de Han van Meergeren.


viernes, 20 de noviembre de 2009

"Un par de zapatos", pintura de Van Gogh

"Un par de zapatos", pintura de Vincent van Gogh



El cuadro “Un par de zapatos” del pintor holandés Vincent van Gogh, el cual ha sido objeto de diversas discusiones filosóficas, ha llegado a Colonia con la intención de enriquecer más el debate en torno a él.



El cuadro de Van Gogh será exhibido a partir del 17 de septiembre en el museo Wallraf-Richartz, en la ciudad de Colonia. La exposición estará abierta al público hasta el 10 de enero de 2010. El proyecto del museo, que incluye una exposición y la publicación de un libro, tiene como objetivo que los visitantes centren toda su atención en el cuadro de Van Gogh.


Desde su creación en 1886, la obra del artista holandés ha estado sujeta a diversas interpretaciones. La “aparente” simplicidad del cuadro, en el que se muestran un par de zapatos desgastados, sigue siendo un tema de discusión entre los amantes del arte. “Hoy en día, filósofos e historiadores de arte dan un vistazo a este cuadro y discuten sobre la función del arte, el valor de la interpretación y la naturaleza de la existencia”, desctacó el museo Wallraf-Richartz en un comunicado de prensa.



La característica principal de la exposición, que organiza el museo Wallraf-Richartz, es el hermetismo alrededor del cuadro de Van Gogh. Expertos opinan que el objetivo de dicha estrategia es generar que el público reflexione y profundice acerca del cuadro del artista holandés.

Mediante el aislamiento de la pintura en una galería y enfatizando su importancia a través de programas creativos, el museo tiene como objetivo que los visitantes se cuestionen sobre las grandes preguntas que la obra plantea: ¿por qué Van Gogh pintó dos zapatos viejos?, ¿de quién eran estos zapatos y qué podrían significar, antes y ahora?, ¿Cuál es la relación del arte con la realidad?, ¿Hasta qué punto la interpretación es siempre subjetiva?, ¿Cuál es el propósito del arte?

Un libro que mantiene vivo el debate

Con ocasión de la exposición se publica también un libro titulado What of Shoes? Looking at Van Gogh’s Shoes (¿Cuál de los zapatos? Mirando a los Zapatos de Van Gogh), cuyos autores son Leo Jansen, Andreas Blühm y Geoffrey Batchen. Dicha publicación se encuentra compuesta de tres ensayos que tratan de descifrar el significado de la obra del holandés, la cual ha inspirado a algunos de los debates más importantes de la historia del arte del siglo XX.

“Mi ensayo da seguimiento a las respuestas que la pintura de Van Gogh, Un par de zapatos, ha suscitado en los historiadores de arte y filósofos, tales como Martin Heiddeger, Meyer Shapiro, Jacques Derrida, Craig Owens, Stephen Melville, James Elkins, Fredric Jameson, y Michael Ann Holly, entre otros", dijo Geoffrey Batchen en un comunicado de prensa.

Van Gogh solía decir que “el arte es el hombre añadido a la naturaleza”. El artista holandés le daba tanta importancia a un par de zapatos como la que le hubiera dado a un retrato o a un paisaje. En el fondo, logró encontrar la belleza en lo cotidiano, en aquello que la gente da por sentado la mayoría de las veces.



Autor: Iñaki Maillard San Jorge



domingo, 1 de noviembre de 2009

El arte en tiempos de crisis

Por Manuel Toledo, para BBC Mundo

Una de las cosas que me sorprendieron en Venecia, donde esta semana comenzó su gran fiesta bienal de arte, fue no encontrar obras que hicieran referencia a la peor crisis económica que ha afectado al mundo desde los años 30 del siglo pasado. Tal vez las haya y, como son tantas las exposiciones en diferentes partes de la ciudad, no las vi. Sin embargo, recuerdo que en la bienal anterior, en 2007, muchos trabajos aludían a la guerra de Irak, que era la noticia del momento.
Se lo comenté al curador alemán Hans-Michael Herzog, director de la colección de arte Daros-Latinamerica, con sede en Zürich, Suiza. "Lo que pasa es que el arte, hoy en día, es muy lento y no sabe cómo reaccionar a estas cosas", me dijo."Los artistas van a empezar a reaccionar dentro de tres o cuatro años", añadió. Tal vez tenga razón. Después de todo, la guerra de Irak había comenzado en 2003.

Menos presupuesto
Sin embargo, la aparente falta de referencias a la debacle financiera no quiere decir que el mundo del arte no se haya visto afectado por ella. Los momentos de crisis son buenos para la reflexión sobre el valor de lo que uno produce como trabajador cultural
Muchas galerías en diferentes partes del mundo han tenido que cerrar y las recaudaciones de las principales casas de subastas, Christie's y Sotheby's, han caído en picada este año. La crisis también ha hecho mella en la operación de diversos eventos artísticos, entre ellos la Segunda Bienal de Arte Contemporáneo de Salónica, Grecia, que empezó hace pocas semanas y se extenderá hasta el 27 de septiembre. "Desde hace dos años había un presupuesto previsto para la bienal y en los últimos dos meses lo cortaron en un porcentaje muy considerable", le dijo a BBC Mundo Gabriela Salgado, curadora de programas públicos de la galería Tate Modern de Londres y co-curadora de la bienal de Salónica. "Los artistas vinieron y realizaron sus obras en condiciones aceptables, por lo que hemos tenido muy buenas reseñas en la prensa griega, pero sí hubo un impacto estructural en la organización de la bienal", agregó.

No obstante, en su opinión, la producción artística normalmente se refuerza en tiempos como éstos. "Los momentos de crisis son buenos para la reflexión sobre el valor de lo que uno produce como trabajador cultural y creo que los artistas se están replanteando valores, en relación a la falta de plataforma económica para considerar sus carreras un éxito o insertarse en ciertos circuitos", dijo Salgado. "Eso no quiere decir que no siga habiendo un mercado del arte activo en este momento porque lo hay: sigue habiendo ferias de arte, sigue habiendo ventas y grandes exposiciones", señaló.
Ahora muchos especialistas tienen puestos sus ojos en Art Basel, la feria de Basilea, Suiza, que también comenzó esta semana.
Art Basel, que ahora celebra sus 40 años, es la mayor feria de arte del mundo.
Art Basel, que en diciembre se realiza en Miami, está celebrando su cuadragésimo aniversario y es la mayor feria de arte del mundo. Este año participan cerca de 300 de las principales galerías del planeta, con obras de más de 2.000 artistas. Según sus organizadores, el 99% de los galeristas que estuvieron en Basilea en 2008, volvieron a pedir espacios. "Para el 40 cumpleaños de Art Basel, a pesar de la crisis, no fue necesario aprobar restricciones", dijo el codirector de la feria, Marc Spiegler.

Spiegler añadió que, aunque la gente ahora compra menos arte y con más cuidado, es un buen momento para los coleccionistas. Esto se debe, en gran medida, a que los precios de las obras de arte aparentemente han caído entre un 20% y un 30% y, como reza el adagio financiero, las crisis se deben convertir en oportunidades. Sin embargo, vale la pena recordar que las fortunas de muchos coleccionistas también se han desinflado en los últimos meses.

Incertidumbre
A pesar del optimismo de los organizadores, todavía no se sabe que pasará en Basilea, pero sí parece que se está tratando de evitar, dentro de lo posible, que las referencias a la crisis agüen la fiesta. En Art Basel este año participan cerca de 300 de las principales galerías del planeta.

Gabriela Salgado presentará una charla en Basilea, este domingo, sobre la bienal de Salónica. "Cuando me invitaron, yo envié el título, que es "Praxis: el arte en tiempos de incertidumbre" y ellos me dijeron que 'praxis' estaba bien, pero que no querían usar 'tiempos de incertidumbre' porque ya había demasiadas ponencias que hablaban de la incertidumbre económica", nos contó la curadora. "Creo que también, como feria de arte, en un lugar donde se quiere ver de manera positiva la posibilidad de lo mercantil, la palabra incertidumbre no es muy adecuada. Ellos quisieron eliminar el subtítulo de mi ponencia, pero eso no quiere decir que yo no vaya a hablar de la incertidumbre porque forma parte del concepto curatorial", añadió. Mientras tanto, el champán va y viene, con cuadros de Picasso y esculturas de Giacometti de fondo.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Arte: Biblia de 500 kgs de peso

El artista Dieter Gerschler posa con una Biblia gigante en la iglesia St. Johannis Altona en Hamburgo, Alemania. Gerschler ha trabajado 24 años para terminar esta Biblia de 500 kg de paso y 365 páginas. El libro estará expuesto en la iglesia hasta el próximo 6 de noviembre.

viernes, 25 de septiembre de 2009

El Museo Metropolitano de Nueva York



Por Joseph Mac Lean


Ente 1993 y 1995 visité dos veces la ciudad de Nueva York, en los Estados Unidos (quien no sabe dónde está ubicada la Gran Manzana, la capital del mundo). Y en esas visitas tuve la ocasión de ir siete veces al Museo Metropolitano, durante mis paseos dominicales por Manhattan, uno de los barrios más diversificados y pintorescos del mundo. Entre los muchos atractivos de la entera ciudad de Nueva York, sin duda, está el Museo Metropolitano, uno de los museos de arte e historia más destacados e importantes del mundo.
El museo, fundado en 1872, contiene una colección de más de dos millones piezas que van desde la Edad Antigua hasta nuestros días. Diariamente se presentan exhibiciones y muestras, que a veces duran unas pocas horas (llamadas 'itinerantes'). Usted puede apreciar obras originales de Rubens, Rembrandt, el Greco, Velásquez, Picasso, Cézane, Monet, Rafael, Vemeer, Tiziano y muchos, muchos pintores más. Una sección especial se dedica a la pintura estadounidense, como es lógico esperar.
Impresionante es la exhibición de arte e historia egipcia antigua. El recinto, al final del inmenso edificio, posee piezas originales adquiridas por arqueólogos estadouniddenses (en investigaciones patrocinadas por el propio Museo), o recuperadas por las tropas aliadas del saqueo nazi y aún no devueltas a sus países de origen. Pero, el museo también incluye muestras de arte de África, América Latina, Asia y Oceanía en una cantidad y variedad realmente impresionantes. La colección de vestidos (que alcanza la cifra de 8,000 ejemlares -por el momento) es otro atractivo más del Museo.
Unas 50,000 piezas componen la colección de arte greco-romano, cuya data se remonta hasta el año 312 aEC, sin olvidar el arte islámico y una inmensa cantidad de libros, catálogos y otras publicaciones de arte e historia del arte en una multiplicidad de idiomas. Muchas piezas, debido a la fineza de su edición, son consideradas en sí mismas verdaderas obras de arte, y el Museo contiene muchas. Si usted es amante de la música, no debe perderse la exhibición de más de 5,000 isntrumentos musicales de todo el mundo y de todas las épocas y culturas. Además, 20,000 fotografías completan la oferta de este Museo.
Bueno, si no puede visitar personalmente el Museo Metropolitano de NuevaYork, puede acceder a él mediante un vínculo en Internet: http://www.metmuseum.org/. Estoy seguro que también disfrutará de esta visita.