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lunes, 7 de marzo de 2011

Síndrome de Ulises

El Síndrome de Ulises, también conocido como síndrome del emigrante con estrés crónico y múltiple, es un trastorno mental que afecta a las personas que no se adaptan a su nuevo entorno,especialmente a los inmigrantes.

Es un síndrome de naturaleza psicológica que se caracteriza por un estrés crónico que viene asociado a la problemática de los emigrantes al afincarse en una nueva residencia. El nombre viene variado del héroe mítico Ulises el cual, perdido durante muchísimos años en su camino de vuelta a Ítaca, añoraba su tierra de origen pero se veía imposibilitado de volver a ella.

La Odisea de Ulises al querer regresar a su natal Ítaca. Pese a que vivió siete años en el edén con su bella amante Calipso, debido a su añoranza y recuerdos, él opta por regresar a casa con Penélope, su esposa, para lo cual tendrá que sortear varias batallas.
Su descubridor, el doctor Joseba Achótegui, psiquiatra del SAPPIR.

Existe una relación directa e inequívoca entre el grado de estrés límite que viven estos inmigrantes y la aparición de sus síntomas psicopatológicos.

El Síndrome del Inmigrante con Estrés Crónico y Múltiple se caracteriza, por un lado, porque la persona padece unos determinados estresores o duelos y, por otro lado, porque aparecen un amplio conjunto de síntomas psíquicos y somáticos que se enmarcan en el área de la salud mental.
Factores vinculantes
- Soledad: al no poder traer a su familia- Sentimiento interno de fracaso: al no tener posibilidad de acceder al mercado laboral- Sentimiento de miedo: por estar muchas veces vinculados a mafias- Sentimiento de lucha por sobrevivir.
Se calcula que en España puede haber unas 800.000 personas afectadas por esta enfermedad.
Sintomas
- Estrés- Tristeza profunda- Culpa- Cambios de humor- Desorientación- Dolor de cabeza, etc
Tratamiento
La consecuencia más grave del síndrome es la soledad: Para atender estos casos, se recomienda participar en talleres de autoestima, apoyo psicológico y en los peores casos se deriva a profesionales.

Síndrome de Peter Pan

El síndrome de Peter Pan es un trastorno del desarrollo de la personalidad, donde el sujeto se niega a asumir el paso del tiempo y desempeñar un rol de adulto.
Dicho síndrome se caracteriza por la presencia de ciertos aspectos de inmadurez, social y psicológica, acompañados por disfunciones sexuales. Es aplicado a pacientes de sexo masculino, que presentan una personalidad narcisista e inmadura. Mientras el sujeto crece, su percepción interna del yo, permanece en la infancia.
El Síndrome de Peter Pan puede darse en ambos sexos, aunque es más frecuente entre los hombres.
Estas personas suelen tener miedo a la soledad, por lo que intentan rodearse de gente dispuesta a cubrir sus necesidades. Tienen ansiedad cuando son evaluados por sus compañeros de trabajo o sus superiores, ya que son absolutamente intolerantes ante cualquier crítica. En algunos casos, pueden tener graves problemas de adaptación en el trabajo y en la relación con su pareja.
Causa
Una de las causas principales de la aparición de la generación de Hombres Peter Pan es, el estado de desconcierto en el modelo de relaciones de género que se ha producido como consecuencia del gran salto en el protagonismo social de la mujer.
Síntomas
La inmadurez es la característica que define a las personas con este síndrome y ésta se manifiesta en los siguientes rasgos de comportamiento:
- Son personas que huyen de la responsabilidad y del compromiso.
- Tienen una personalidad marcadamente narcisista.
- Son muy dependientes de otras personas y son incapaces de afrontar por sí solos los problemas.
- Son caprichosos y egocéntricos.- Tienden a culpar a los demás de todos sus fracasos.

Este tipo de personas viven el presente y no se plantean proyectos a medio o largo plazo, tienen una visión alegre y algo superficial de la vida. Por lo general suelen resultar personas divertidas y resultan muy atractivas, por lo que tienen cierta facilidad para establecer relaciones con el sexo opuesto, pero una gran dificultad para consolidar estas relaciones.
Tratamiento
En cierto modo podemos decir que todos los adultos llevamos un niño dentro, esto no es malo, sino todo lo contrario, nos da fuerza para seguir ilusionándonos por las cosas. El problema aparece cuando ese niño nos bloquea nuestra capacidad de asumir responsabilidades y de comportarnos con madurez. Lo primero que tiene que hacer, es darse cuenta que tiene un problema.

Las conductas que se mantienen durante mucho tiempo son muy difíciles de corregir, lo ideal es que los padres de hijos que empiezan a manifestar estos síntomas de inmadurez actúen en consecuencia. Lo mejor es permitir que estas personas se enfrenten a la realidad por duro que pueda parecer y que asuman la responsabilidad de sus propias conductas.

Preocupa aumento del espionaje industrial chino

Mientras Pekín lo niega, Occidente acusa al gigante asiático de utilizar, al estilo de James Bond, desde viejas tácticas hasta sofisticados métodos modernos para obtener secretos.
El espionaje industrial por parte de China está cobrando proporciones alarmantes, señalan investigadores europeos y estadounidenses, aunque Pekín niega categoricamente estas versiones. De ser cierto, según los informes que han circulado al respecto, algunas de las técnicas utilizadas no tienen nada que envidiarle a las de las películas de James Bond. Un informe confidencial del gobierno francés filtrado a la prensa hace poco menciona el sexo y la seducción entre métodos usados, y relata el caso de un miembro de una delegación china que hundió su corbata en un líquido patentado de una empresa francesa para llevarse una muestra para estudio.

Autoridades estadounidenses estiman que este espionaje le cuesta a las empresas de EE.UU. entre US$100 y US$250 mil millones de dólares. General Motors, Ford, General Electric and Boeing presuntamente están entre las compañías perjudicadas.

El tema saltó a las primeras planas en enero pasado, cuando la empresa francesa Renault suspendió a tres altos ejecutivos por pasar información confidencial sobre el desarrollo de su prototipo de automóvil eléctrico a un rival chino.

El gobierno de Pekín negó tener vínculos con el caso Renault y calificó como "infundadas e irresponsables" las acusaciones de espionaje.
Al estilo Bond
Los métodos para recolectar esta información varían, desde la tradicional intervención de teléfonos, hasta el soborno a empleados de empresas rivales.

Y por supuesto, están los métodos menos ortodoxos como el mencionado caso de un alto ejecutivo de una empresa farmacéutica francesa, que fue grabado mientras mantenía relaciones sexuales con una joven china y fue compelido a ofrecer información si quería evitar un escándalo.
Pero lo más preocupante no son las técnicas de antaño, según dijo a BBC Mundo Rob Rachwald, de la firma estadounidense de seguridad de datos Imperva. "Los chinos han entrenado a miles de personas para que realicen ciberataques contra los sistemas computarizados de empresas e incluso del gobierno de Estados Unidos y de otros países europeos", asegura Rachwald.

"Ellos también pagan a hackers privados para que ataquen a compañías y a gobiernos", acusa.
Según Rachwald, se estima que fue por medio de ciberataques que los chinos se apropiaron de los planes de construcción de un modelo de submarino desarrollado por EE.UU., algo que China niega con vehemencia.

"El gobierno de EE.UU. cree que el diseño para la construcción de submarinos y otras armas fueron tomados de sus computadores", señala.

En cuanto a sobornos a empleados, Rachwald cita el caso de un empleado al que agentes chinos le pagaron para que entrara a los sistemas computarizados de una planta nuclear en Estados Unidos y obtuviera información sobre el diseño de esa instalación.
Mil granos de arena
Una investigación reciente del Financial Times señala que la estrategia china es "única" por su meticulosidad, y se habla del enfoque de los "miles de granos de arena". Esto implica una estrategia amplia de recolección de información, alguna obtenida ilegalmente y otra por medios legales. "Hay que tener mucho cuidado con el uso de la palabra espionaje, porque sí se utilizan las técnicas antiguas -como los micrófonos ocultos, la subversión, el sexo- pero cada vez se recurre a nuevas técnicas de guerra económica", advierte Jean-François Bianchi, de la Escuela de Guerra Económica en París.

Entre éstas menciona el hecho de que miles de personas, entre estudiantes, científicos, técnicos, se dedican a recolectar sistemáticamente información pública en la internet, para juntar las piezas del ajedrez que servirían para hurgar en los secretos de sus rivales. También recogen información sobre procesos o productos mediante entrevistas y durante visitas a fábricas.

Bianchi mencionó el caso de cuatro pasantes que fueron sorprendidos copiando información confidencial en una empresa contratista automotriz en Francia.
Estrategias de defensa
¿Qué hacen las compañías de Occidente ante esto? En Francia, algunas empresas han elaborado un código de conducta que, entre otras, cosas estipula nunca reunirse con delegaciones chinas en oficinas donde regularmente se maneja información confidencial. Lo que quieren evitar es que se coloquen posteriormente micrófonos secretos. También hay guías para ejecutivos sobre cómo comportarse cuando viajan a China, incluyendo no llevar computadores que contengan información confidencial.

En Estados Unidos, el gobierno estudia una serie de medidas para contrarrestar los ciberataques.
Pero en todo caso, Jean Francois Bianchi considera que no se hace mucho. "Lo que sea que estén haciendo no es suficiente, y eso es resultado de que las compañías manejan la información de forma más abierta y dejan que el conocimiento se le escape".

(BBC Mundo.com)

Citas y frases célebres - Marzo 2011

"A un gran corazón, ninguna ingratitud lo cierra, ninguna indiferencia lo cansa". León Tólstoi

"Ama como puedas, ama a quien puedas, ama todo lo que puedas. No te preocupes de la finalidad de tu amor." Amado Nervo

"Antes, nuestra sociedad tenía un sentido claro del bien y el mal. Ahora, cada uno puede hacer lo que se le antoje". Hu Peicheng, secretario de la Asociación China de Sexología

"Aun en las peores circunstancias, hay esperanzas y que vale la pena vivir, aunque fuera sólo porque sin la vida no podríamos leer ni fantasear historias." Mario Vargas Llosa, en el discurso 'Elogio a la lectura y la ficción'

"Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria". Marco Tulio Cicerón

"Decidióse que el hombre era un animal social, sí, pero a la manera del perro de caza..., así pareció justo que los grandes mastines de la jauría humana amedrentasen y dominaran", H. G. Wells, en 'Esquema de la Historia'

"El amor verdadero hace milagros, porque el mismo es ya el mayor milagro." Amado Nervo
"El honor es la poesía del deber". Alfred de Vigny

"Junto con la religión, el nacionalismo ha sido la causa de las peores carnicerías de la historia, como la de las dos grandes guerras mundiales y la sangría actual del Medio Oriente." Mario Vargas Llosa, en el discurso 'Elogio a la lectura y la ficción'

"Hay algo tan necesario como el pan de cada día, y es la paz de cada día; la paz sin la cual el mismo pan es amargo." Amado Nervo

"La masacre de la I Guerra Mundial degradó por completo el valor de la vida humana". Norman Cantor, historiador.

"Las iglesias cristianas son las mejores creadoras de actitudes sanguinarias que tenemos, y nos hemos servido muy bien de ellas". Norman Cantor, historiador

"La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura." Mario Vagas Llosa, en el discurso 'Elogio a la lectura y la ficción'

"La literatura es tanto una vocación como una disciplina, un trabajo y una terquedad." Mario Vargas Llosa, en el discurso 'Elogio a la lectura y la ficción'

"Las normas de conducta social, que ya iban en declive e todas partes, fueron demolida [en 1914]". Norman Cantor, historiador

"La vida consiste en arder en preguntas". Antonin Arnaud

"Las visitas largas pueden producir cumplidos breves". Proverbio chino
"La libertad sólo prospera allí dónde rigen reglas y diferenciaciones autoimpuestas". Dietrich Schwanitz, en el prólogo de "Libros. Todo lo que hay que leer"

"Creo que lo opuesto al amor no es el odio, sino la apatía". Leo Buscaglia

"Lo que nos gusta de nuestros amigos es la atención que nos prestan". Tristán Bernard

"La poesía es la manifestación más pura y poderosa del lenguaje". Rita Dove
"La belleza pierde todo su encanto cuando la vanidad decide exhibirla". J.S.F.

"La única función de las predicciones económicases hacer que la astrología parezca respetable". Ezra Salomon

"Jugar a lo seguro no es jugar". Robert Altman

"Que etiquetemos a otro ser humano no dice nada de él, sino de nuestra necesidad de criticar". Richard Carlson

"La voluntad mejor dispuesta es la mejor motivada". Enrique Rojas, en "La conquista de la voluntad"

"Sin cultura está uno perdido, sin el equilibrio suficiente". Enrique Rojas, en "La conquista de la voluntad"

"No se puede amar lo que no se conoce". Enrique Rojas, en "La conquista de la voluntad"

"Comenzar supone mucho, pero perseverar lo es todo." Enrique Rojas, en "La conquista de la voluntad"

"El hombre no puede vivir sin ilusiones". Enrique Rojas, en "La conquista de la voluntad"

"Ser culto es ser rico por dentro, tener más claves para interpretar de formma correcta la vida humana". Enrique Rojas, en "La conquista de la voluntad"

"Haga las cosas por el orden de su importancia". Dale Carnegie

"Trabaje, en la medida de lo posible, en posiciones cómodas". Dale Carnegie

"Descanse a ratos perdidos", Dale Carnegie

martes, 22 de febrero de 2011

"Hombres", novela de Laurent Mauvignier

"El miedo, sí, también la sensación de abandono, y la curiosidad, pero el miedo sobre todo: el denominador común de todas las guerras". Habla el escritor Laurent Mauvignier (Tours, 1967) de los testimonios de antiguos soldados franceses en la guerra de Argelia que recogió para su impactante novela Hombres (Anagrama, 2011). El libro arranca con un largo preámbulo -en realidad casi la mitad de sus 250 páginas- centrado en un viejo excombatiente alcoholizado que muestra las huellas de aquella traumática experiencia bélica. Es un inicio casi enervante por su minuciosa lentitud. "No he querido ver la guerra de frente, sino mostrar cómo sigue existiendo después, cómo un pequeño suceso puede hacer resurgir todos los traumas". En la segunda parte, la novela retrocede cuarenta años para revivir las vicisitudes de ese personaje y otros durante su servicio militar (son appelés, conscriptos) en la Argelia en guerra.
Mauvignier recrea la contienda con toda su violencia y sus atrocidades: destrucción de pueblos, asesinato de civiles, guerrilleros del FLN torturados (uno metido desnudo en lejía, otro lanzado al mar desde un helicóptero), la sonrisa cabila -el degüello tradicional de soldados franceses por los fells argelinos con un tajo de oreja a oreja-... También están en el libro la tragedia de los harkis, el terror de las guardias nocturnas, las omnipresentes moscas, el hastío, el sinsentido y la tosquedad de la vida militar. Los mandos desde luego no tienen tanto charme como el capitán Esclavier (Alain Delon) de Mando perdido (1966), la versión cinematográfica de Los centuriones del hoy tan olvidado Jean Larteguy...
Como a muchos de su generación, a Mauvignier le sorprendía el silencio de los que combatieron allí, "padres, tíos y vecinos" que no hablaban de lo que habían vivido pero al tiempo querían que se supiera". ¿Como los excombatientes estadounidenses de Vietnam? "En ese sentido sí, pero la de Argelia tuvo elementos muy distintos. La ocupación alemana de Francia estaba muy cerca aún y estos chicos, estos quintos, se veían a menudo a sí mismos, para su perplejidad y su pesar, como los nazis". En la novela, un soldado compara, precisamente, la represalia que acaban de perpetrar sobre un mechta, un villorrio argelino, con la destrucción de Orador-sur-Glane por las Waffen-SS. "Sí, eso lo ves en muchos testimonios, una culpabilidad muy compleja. Y hay otro punto que hace la guerra de Argelia diferente de la de Vietnam: los soldados no perciben el territorio como otro país, susceptible de ser bombardeado, sino como una parte de Francia".
La de Argelia (1954-1962) es la guerra olvidada del siglo XX: ¿quién recuerda hoy a Salan, a Massu, a Aussaresses, a los terribles bérets verds heliotransportados del RIMA o el napalm?, ¿quién se acuerda del Je vous ai compris de De Gaulle a su retorno al poder en 1958? Más de dos millones de jóvenes franceses sirvieron en Argelia entonces. Murieron en combate 15.583. "Era una guerra vergonzosa y perdida de antemano, el fin de una época. Hasta los años ochenta o noventa no se la consideraba siquiera como guerra". La guerre sans nom del documental y el libro (Les Éditions du Seuil, 1992) de Rotman y Tavernier... "Exacto. Un ejército poderoso frente a una guerrilla, no era épico y era posible trazar incómodas similitudes con la II Guerra Mundial...".
Mauvignier ha optado por el distanciamiento, por "no tomar partido, intentar comprender". Documentándose, descubrió con sorpresa "qué vivo está aún todo". Los excombatientes, dice el escritor, han reaccionado a la novela con emoción, "felices de contemplar que su historia interesa a alguien de la generación de sus hijos y que he tratado de entenderlos". En algunos casos, a través del libro se han acercado padres e hijos que no habían podido jamás hablar del tema. Para el propio Mauvignier ha sido tarde: su padre, que fue reemplazo en Argelia, se suicidó cuando él era aún un adolescente y sin haber hablado con su hijo de aquella experiencia. "A mi madre sí le explicó algunas cosas terribles: había visto a militares franceses matar a mujeres argelinas embarazadas y eso le traumatizó toda la vida".
Los fellagas argelinos no se quedaron cortos tampoco en su crueldad. En Hombres aparece el caso de un médico del ejército francés al que le despellejan minuciosamente un brazo. "Había una parte de guerra psicológica en esas mutilaciones y otras atrocidades de los guerrilleros, destinadas a horrorizar a los bisoños soldados franceses y confirmar su temor ancestral al moro; era un recurso muy efectivo y el FNL jugaba con él".
Mauvignier, que destaca la reciente aparición tras años de silencio literario sobre la guerra de Argelia de varias novelas de calidad acerca de ella, confía en que un día se pueda escribir un libro similar al suyo desde el lado argelino. "Igual que en Francia es un tema tabú, por vergonzante, en Argelia lo es por miedo a que se cambie la mirada sobre los que son considerados los grandes héroes del país, de manera parecida a como los franceses preservamos la memoria de la Resistencia".
La imagen icónica para muchos de la guerra de Argelia es, paradójicamente, de un filme: la del béret rouge, el paracaidista, torturando con un soplete a un miembro del FLN (La batalla de Argel, 1965, de Gillo Pontercorvo), el oprobio de la para-torture, también mostrada en Le petit soldat (1960) de Godard, que fue prohibida en Francia. En el corazón podrido de aquella guerra está la gégène, el equivalente francés de la picana. Mauvignier no elude el tema en ningún momento pero puntualiza: "El problema de la tortura en Argelia es que es tan terrible que puede oscurecer otros aspectos de aquel conflicto; hubo muchas otras cosas en la vida del soldado, y yo he querido mostrarlas también".

La piel de Tanzania

En Tanzania viven más de 150.000 albinos. Negros de piel blanquísima que deben esconderse del sol que lesiona su epidermis y que allí brilla casi los 365 días del año. También se ocultan del rechazo social y de quienes creen en supercherías y les persiguen para conseguir una parte de su cuerpo, bajo la creencia de que atraen el éxito.
Dos veces al año, un grupo de dermatólogos del Hospital Ramón y Cajal de Madrid viaja a este lugar africano para ver y tratar los problemas de piel de los albinos y también del resto de la población. ELMUNDO.es les acompaña para mostrar a los lectores esta importante labor humanitaria.

Vivir el sueño intensamente


Levantarse en mitad de la noche para echar la ropa sucia al inodoro creyendo que está poniendo una lavadora. O levantarse, también a horas intempestivas, para ir al garaje y comprobar, con total normalidad, que el coche esté correctamente cerrado. Quizás son situaciones raras e incluso increíbles para muchos, pero muy familiares para quienes tienen sonambulismo.
Esta alteración del sueño es "tremendamente frecuente. La padece entre el 15% y el 25% de los niños entre cuatro y 13 años; y aproximadamente un 3% de los adultos", expone Diego García-Borreguero, director del Instituto de Investigación del Sueño de Madrid. Esta diferencia de porcentajes, aclara el experto, se explica porque "con la maduración del cerebro suele desaparecer".
Quienes la sufren, como Sara, una mujer de 35 años, pueden levantarse, normalmente, en el primer tercio de la noche, y ponerse a caminar. "A veces me empeño en despertar a mi marido para hacer la cama porque llego tarde a trabajar". No es que ella se acuerde. Si conoce sus vivencias nocturnas es porque sus familiares se las van contando. "En alguna ocasión, al querer levantarme por la mañana, me daba cuenta de que estaba durmiendo en el suelo, debajo de la cama". Las causas del sonambulismo aún se desconocen, aunque existen varias hipótesis. "Se piensa que puede haber una disfunción en el proceso de maduración del sistema nervioso. No está muy claro. Lo que sí sabemos es que hay un factor genético". De hecho, según comenta el doctor García-Borreguero, "si un miembro de la familia está afectado, el riesgo de que otro pariente de primer grado lo tenga es 10 veces superior".
La asociación entre genética y sonambulismo se ve reforzada ahora por una nueva investigación que se ha publicado recientemente en la revista 'Neurology'. Un grupo de científicos comparó el ADN de varios miembros de una familia: nueve afectados por sonambulismo y 13 sanos. Así es como identificaron una mutación en el cromosoma 20 en el ADN de los quienes tenían la alteración del sueño.
El sonambulismo no es una enfermedad
"Estos resultados abren una posible vía para entender por qué se produce el sonambulismo", señala el especialista, quien puntualiza que no se trata de una enfermedad ni generalmente suele tener repercusiones en la salud. "El único problema médico que puede plantear es que algunas de sus manifestaciones puedan confundirse con un cuadro epiléptico o que quizás conlleve una situación de riesgo por accidentes, golpes o caídas".
Una persona sonámbula puede tener episodios frecuentes o esporádicos o puede que se limite a incorporarse en la cama y decir cuatro palabras o despertarse a la mañana siguiente en la habitación de al lado. Dependiendo de las circunstancias, los familiares deciden consultar o no a un médico.
En el caso de Sara, ni sus familiares ni ella se han planteado nunca acudir a un especialista. Sus experiencias no entrañan mayor riesgo. Sin embargo, hay padres o parejas que, ante la previsión de posibles accidentes o traumatismos domésticos, prefieren consultar con el galeno. "El tratamiento es, sobre todo, preventivo. Recomendamos que retiren todos los objetos de alrededor y, si lo ven necesario, también pueden sellar ventanas e instalar doble cierre en las puertas", propone García-Borreguero.
Hay que tener en cuenta que durante estos episodios de sonambulismo, la persona se encuentra entre la vigilia y el sueño. Así lo explica el neurólogo: "Realiza conductas de forma automática mientras el cerebro continúa en el sueño. No reciben la misma información sensorial que durante la vigilia, están desconectados del entorno". Por esta razón, lo más recomendable es no despertarles "ya que los estímulos del exterior pueden no ser correctamente elaborados y les causamos un estado de agitación nocturna".
Uno de los factores que agrava esta parasomnia es la falta del sueño. "Todo lo que empeore su calidad favorece el sonambulismo. Es fundamental tener buenos horarios y evitar factores que lo alteren, como el estrés, los ruidos, la cafeína, el alcohol, la apnea...". Cuando los episodios son muy frecuentes e intensos, "podemos tratarlo con fármacos que dan mayor estabilidad al sueño". En cualquier caso, concluye el experto, la mayoría de las veces no requieren atención médica y se quedan en anécdotas, incluso graciosas.
Fuente: Diario El Mundo, España