Buscar este blog

miércoles, 6 de marzo de 2013

La Biblia en verso de Ruyard Kipling

Una diatriba tan jocosa como implacable contra la intrusión de la prensa, festoneada en verso, expresa el odio visceral que Rudyard Kipling(Bombay, 1865-Londres, 1936) sentía hacia los colegas del que fuera su primer oficio. La escribió cuando ya era una firma consagrada, tan solo ocho años antes de que le concedieran el Premio Nobel de Literatura, pero nunca había salido a la luz, como tampoco otro medio centenar de poemas recién descubiertos entre el legado del autor de El libro de la selva. La primera edición completa de su vasta obra poética, que se publicará mañana en el Reino Unido, integra esas composiciones inéditas, revelándonos a un Kipling muy emocional y sorprendentemente crítico al encarar las secuelas de la guerra, o dotado de gran sentido del humor mientras busca entretener con sus rimas al británico común.
Reconocido desde su propio tiempo como un innovador y maestro del relato corto, aunque sometido póstumamente a un duro juicio extraliterario por encarnar las ansias imperiales británicas, Kipling cultivó también desde la juventud el género de la poesía, sin generar controversia pero tampoco especial atención para la posteridad. Sus versos más conocidos, entre los que sobresalen los de If (Si) yMandalay, pueden contarse con los dedos de una mano, porque el grueso de una producción de más de 1.300 poemas había sido hasta ahora bastante desatendido por los expertos.
Thomas Pinney, catedrático en el Pomona College de California, quiso ahondar en esa faceta por encima de los “prejuicios políticos”, y acabó rescatando varios títulos desconocidos de Kipling en los lugares más insospechados: no solo entre los dispersos papeles familiares que nadie indagó antes, sino también en el archivo del antiguo director de una naviera (Cunard Line) o en un edificio de Manhattan que estaba siendo objeto de obras de renovación.
 
“Kipling fue un hombre de su tiempo que escribió desde un punto de vista imperial, y por eso ya no es hoy un autor tan popular, pero sus poemas siempre han conseguido cautivar y atrapar al lector corriente”, subraya Linda Bree, responsable de la edición de Cambridge University Press que se compone de tres volúmenes con la totalidad de los 1.300 poemas, medio millar de ellos nunca catalogados, y con la perla de más de 50 cuya existencia no se conocía.
La temática sencilla de muchas de sus poesías, admite Bree, pudo resultar poco atractiva en su momento para los estudiosos, más volcados en la prosa de Kipling, en narraciones que han pasado a la posteridad como El hombre que pudo reinar (1888), trasladada al cine por John Ford.
El hallazgo de esos 50 nuevos títulos nos abre al Kipling poeta que escribía sus versos en cualquier soporte al alcance, como un simple trozo de papel, que los concebía como regalos o para comunicarse con sus allegados. También a un hombre con la emotividad a flor de piel en sus poemas inspirados en la Primera Guerra Mundial, una contienda que en principio apoyó pero que acabó cuestionando tras la muerte de su hijo John en la batalla de Loos de 1915. Títulos como Epitafios de la Guerrareflejan la identificación del autor con los soldados rasos británicos y su ira contra las autoridades. El compendio que publica Cambrige University Press inserta información adicional sobre el contexto en el que fue concebida cada poesía, como por ejemplo las notas que el propio escritor tomó durante una visita a las tumbas de los caídos en Bélgica y Francia en 1924.
Kipling traslada su vocación poética también a su conocida aversión hacia el entrometimiento de los periódicos de la época en las vidas privadas. “Mucha gente que hoy se siente en el punto de mira de los medios probablemente suscribiría los versos del poema La prensa”, sugiere Bree.
Kipling recoge en ese texto sus inquietudes sobre los efectos de la cultura popular en los valores tradicionales a los que se aferraba, y carga contra los miembros de un oficio en el que él mismo se estrenó como escritor. Quizá por ello nunca lo publicó. Nacido en el Bombay colonial, educado en Inglaterra y regresado a la India para ejercer el periodismo, a los 21 años produjo su primera colección de versos, aunque fueron sus numerosos relatos breves y escasas novelas como Kim los que le convirtieron en un autor reverenciado a finales del siglo XIX y principios del XX.
Tildado por George Orwell de “profeta del imperialismo”, los cambios políticos y sociales que alumbraron el pasado siglo acabaron proyectando una sombra sobre el gran cronista de una ideología caduca que oscureció la apreciación de su calidad literaria, de su ingenio e imaginación. Por el camino quedaron esos poemas, definidos por el profesor Pinney como un tesoro oculto que a partir de esta semana vale la pena descubrir.

sábado, 23 de febrero de 2013

Un paseo por el legendario soul de Atlantic Records

Cuando se habla de soul, lo más normal es que salgan los nombres de Motown o Stax como los de las dos grandes fábricas del género que alumbró a Marvin Gaye u Otis Redding. Pero, en el mundo de la industria discográfica, ningún sello ha hecho, posiblemente, tanto por el sonido de la América negra como Atlantic Records, la compañía musical independiente más importante del siglo XX.
Más allá de su excelencia en el jazz, el R&B, el blues o el pop, Atlantic jugó un papel crucial en el desarrollo del soul durante su edad dorada. Fundada en 1947 por Ahmet Ertgun, hijo de un embajador turco, y Herbe Abramson, un dentista, la compañía se erigió rápidamente en una de las bases más sólidas del R&B norteamericano, dando la alternativa a vocalistas y bandas que recogían el sonido de las grandes metrópolis. Apasionado del jazz, Ertegun, alma y cabeza pensante de Atlantic, sintió la llamada de crear su propia discográfica y dar rienda suelta a su pasión tras conocer a gente como John Hammond o George Avakian, dos blancos que, como productores y cazatalentos en Columbia Records, estaban detrás de los lanzamientos del jazz y entendían y hacían por difundir la riqueza de la cultura musical negra.
 
 
Ertegun compartía ese sentimiento de amor por el arte afroamericano. Por eso, el sello surgió con la pretensión de ser una alternativa artística y comercial para la música negra. Como se puede comprobar en la didáctica caja Atlantic. R&B. 1947-1974, reeditada por Rhino hace unos años, el sello ofreció variedad de excitantes sonidos, protagonizados por Professor Longhair, Ruth Brown, Joe Morris, The Clovers, Joe Turrner, LaVern Barker o The Drifters. Formada por ocho discos, más de 200 canciones, esta caja muestra una visión global del desarrollo sonoro que se coció en sus estudios de grabación y lo difusa que, a finales de los cuarenta y principios de los cincuenta, era la frontera en la que se movían el jazz y el R&B. Y en el caso de Atlantic se intentaba, además, ofrecer composiciones con un interesante cáracter popular, pensadas para el gran público. Música negra con cierto propósito pop.
 
Aretha Franklin


Ray Charles
 
Si bien con esta caja se pueden conocer las raíces sonoras que hicieron nacer el soul y, asimismo, muchas de las canciones del género grabadas en los sesenta y setenta, entre las que se incluyen las de Aretha Franklin, Wilson Pickett, Roberta Flack o The Spinners, no es la única caja que permite al amante de los sonidos negros acercarse al fantástico legado de Atlantic. Más interesante para conocer el valor del soul en la compañía de Ertegun es Atlantic. Soul Legends. Veinte álbumes originales que Rhino (otra vez) recopila por orden cronológico, empezando por What’d I Say de Ray Charles y acabando por The Show Must Go On de Sam Dees. La caja refleja la asombrosa evolución del soul en la compañía.
Conviene recordar que 1953 fue el punto de inflexión para Atlantic. Año de la llegada de Jerry Wexler, otro blanco apasionado del ritmo negro, que acabaría convirtiéndose en la mano derecha de Ertegun. Porque si el soul se expandió en Atlantic fue gracias a este periodista de Billboard metido a productor, personaje clave en la historia del sello y un auténtico oído de oro. De él es muy conocido que acuñó el término rhythm and blues para sustituir la despectiva etiqueta de race music (música racial), pero también fue él quien empezó a nombrar a los singles potentes de los músicos negros como soul hits. Lo que le movía era la pasión por la música, por el trabajo entre las cuatro paredes de un estudio de grabación.
De esta forma, de sus oídos y sus manos salieron muchos de los más grandes éxitos del soul, formando parte de las sesiones, normalmente celebradas de noche y cubiertas de humo de cigarros, de Ray Charles, Solomon Burke o Ben E. King. En la box-set, Atlantic. Soul Legends se recogen estos álbumes esenciales. Nadie duda de que What’d I Say (1959) de Ray Charles fue el magnífico punto de partida. A las teclas de su vivaz piano, el hijo favorito del Estado de Georgia se desquitó del traje de los domingos para ir a la Iglesia y se recreó en otras pasiones más terrenales. Con su magistral álbum, estaba poniendo las bases para el incipiente soul.
Soul. Música del alma. Decía Solomon Burke, quien registró el imprescindible If You Need Me (1963) incluido en Atlantic. Soul Legends, que “no tiene nada que ver con el color de tu piel, de dónde vengas o lo que tengas. Tiene que ver con cantar con el corazón, el alma. Cantar con sinceridad”. A decir verdad, las palabras de Burke son tan universales de lo que verdaderamente importa en el arte de la música que sirven para el rock, el country, el flamenco o cualquier estilo. Pero lo cierto es que el soul reflejó, de forma honesta y cautivadora, el estado del alma de la población negra en los sesenta y setenta, sus aspiraciones y sus frustaciones, su realidad mundana.
Los esfuerzos de Wexler se centraron además por hacer llegar la música negra a las grandes audiencias, sacándola del reducido círculo racial de listas independientes. Bajo el puño de hierro de Berry Gordy Jr. y toda su tropa de músicos de primera clase, Motown lo consiguió con su soul ligero, de brillante ropaje pop. Atlantic, por su parte, se hizo dueño de otros sellos más pequeños como Atco o East West, pero el empeño de Wexler fue conseguir los derechos de Stax y llevar el sonido sureño, más visceral y musculoso, al gran público. En este sentido, en Atlantic. Soul Legends, dentro de su peculiar recorrido por los avances del soul, citan el potente Waking On The Dog (1964) de Rufus Thomas, el vibrante In The Midnight Hour (1965) de Wilson Pickett, el mágico Otis Blue (1965) de Otis Redding o el hechizante Sweet Soul Music (1967) de Arthur Conley. Adiós a las reminiscencias gospel y su mantra religioso. Puro soul carnoso, orgásmico. 

Citas y Frases Célebres Febrero 2013: Felicidad

Nunca somos tan felices ni infelices como pensamos. Francois de la Rochefaucauld

El hombre feliz es más raro que un cuervo blanco. Juvenal

Cada uno es tan infeliz como cree. Giacomo Leopardi

Un hombre feliz es un bien común.. George Chapman

Nadie es feliz sino por comparación. Thomas Shadwell

No entiendo por qué el que es dichoso bucas mayor felicidad. Cicerón

La felicidad es interior no exterior; por lo tanto no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos. Henry Van Dyke

Lo mejor que podemos hacer en favor de los que amamos es seguir siendo felices. Alain

La felicidad que se vive deriva del amor que se da. Isabel Allende

No hay más que una manera de ser feliz: vivir para los demás. León Tolstoi

Ningún hombre es feliz a menos que crea serlo. Publio Siro

sábado, 5 de enero de 2013

Dagón: Un antiguo dios fenicio


Dagón era un antiguo dios filisteo del mar, a quienes los amorreos todavía daban culto en el siglo XXII aEC. Luego, el culto se difundió entre los asirios y babilonios. Se le menciona en la Biblia, cuando habla del dios Dagón al que los cananeos rindieron culto en el templo en Asdod (1 Samuel 5:1-7).  Al contrarui de los Baales, que entre los cananeos eran deidades esencialmente locales, Dagòn era considerado por los filisteos como dios nacional (1 Crónicas 10;10).
Parece ser que la idea de un dios-pez pasó a la cultura moderna mediante los fenicios: un ser mitad hombre mitad pez; aunque otros discrepan. Sin embargo, diversas monedas de esa época, muestran a Dagón con la parte superior de forma humana, y la inferior en forma de pez.
Aparte de la mención del dios Dagón en la literatura moderna, algunos creen ver en la indumentaria papal rezagos del culto a este dios fenicio. Un poco de investigación despejará cualquier duda. 

viernes, 28 de diciembre de 2012

"Iacobus", novela de Matilde Asensi


Iacobus es una novela histórica de aventuras escrita por Matilde Asensi y fue publicada por editorial Plaza & Janés en el año 2000. Está ambientada en la época del final de las Cruzadas, en el momento de la disolución de la orden de los Templarios.

Galcerán de Born, un monje de una orden militar, la Orden del Hospital, tras varios años de ausencia en los que se ha dedicado íntegramente a prestar sus conocimientos médicos a su Orden, así como sus grandes dotes deductivas, regresa a la Península Ibérica con un objetivo doble: por una parte, hacerse cargo de la traducción de ciertos libros que, por sus singulares contenidos tienen una importancia vital para Los Hospitalarios. Por otra, intentar localizar a un mozalbete que fue abandonado en un recinto religioso al poco de nacer y cuyas únicas señas de identidad son su nombre, García, y un colgante que acompañaba al bebé.
Sin embargo, pronto es llamado para una importante misión que procede nada más y nada menos que de Su Santidad El Papa Juan XXII, quien conocedor de sus dotes deductivas y sus amplios conocimientos, le envía a investigar la misteriosa muerte de su antecesor, el papa Clemente V y la del rey Felipe IV de Francia, tras la ejecución del Gran Maestre de la Orden del Temple.
Acompañado por el joven novicio García y con la ayuda de una hechicera judía que conocerán en París, Galcerán desentrañará una trama más allá de las muertes del Clemente V y Felipe IV, descubriendo el inmenso poder oculto de la orden templaria.

"El último Catón", novela de Matilde Asensi

Tras el éxito de El salón de ámbar e Iacobus, Matilde Asensi nos presenta una nueva novela tan impactante como aquellas. Todo comienza cuando una científica que trabaja para el Vaticano es llamada para descifrar las extrañas señales aparecidas en el cuerpo de un etíope fallecido en extrañas circunstancias. A partir de aquí se desplegará una trama trepidante y que pondrá al descubierto una siniestra conspiración para atentar contra las reliquias más sagradas de la Iglesia.

Bajo el suelo de la Ciudad del Vaticano, encerrada entre códices en su despacho del Archivo Secreto, la hermana Ottavia Salina, paleógrafa de prestigio internacional, recibe el encargo de descifrar unas extrañas escarificaciones aparecidas en el cadáver de un etíope: siete letras griegas y siete cruces. Junto al cuerpo se encontraron tres trozos de madera aparentemente sin valor. Todas las sospechas van encaminadas a que esos pedazos pertenecen, en realidad, a la Vera Cruz, la verdadera cruz de Cristo.

Citas y Frases célebres (Diciembre 2012)

Lo que embellece al desierto es que en alguna parte esconde un pozo de agua. Antoine de Saint-Exupery

Nuestro gran error es intentar obtener de cada uno en particular las virtudes que no tiene, y desdeñar el cultivo de las que posee. Marguerite de Yourcenar

En las adversidades sale a la luz la virtud. Aristóteles

Un hombre de virtuosas palabras no es siempre un hombre virtuoso. Confucio

La virtud no consiste en abstenerse del vicio, sino en no desearlo. George Bernard Shaw

La manera de dar vale más que lo que se da. Pierre Corneille

El hombre está dispuesto siempre a negar todo aquello que no comprende. Blas Pascal

Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro. Platón

Si hacemos el bien por interés, seremos astutos, pero nunca buenos. Cicerón

Todo acto de bondad es una demostración de poderío. Miguel de Unamuno