Más que la narración imparcial y realista del reinado de Luis XIV, Voltaire escribió un elogio entusiasta de la época en que domina la figura del Rey Sol y la constelación extraordinaria de ministros distinguidos, generales afortunados y literatos de excepción que se agrupó en torno de él. He aquí uno de los periodos más brillantes de la historia política y militar de Francia.
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lunes, 7 de mayo de 2012
sábado, 5 de mayo de 2012
"Médico de cuerpos y almas", novela de Taylor Caldwell
Formidable relato acerca de la vida del esvritor bíblico Lucas, justo antes de irrumpir como un personaje central de la Biblia. Esta novela le tomó más de 40 años a su autora, y nos muestra el mundo greco-romano del siglo primero, cuando el cristianismo hace su aparición.
Esta pseudo-biografía (con toda la licencia literaria permitida) es una novela de aquella que uno desea terminar y al hacerlo siente una tristeza profunda. Por supuesto, cabe la esperanza de una nueva lectura un poco más adelante, aunque sabemos que no será siempre lo mismo.
Taylor Caldwell es una escritora poseedora de un lenguaje fino y comprensible. La historia que nos ocupa no escapa a este manejo de las palabras para sumergirnos por completo es la fascinante infancia y juventud de Lucas, uno de los más importantes escritores de las escrituras Griegas-cristianas y misionero de las buenas nuevas del Gran Maestro por todo el mundo conocido entonces.
"El documento R", novela de Irving Wallace
La fantástica historia de una conspiración que pretende derogar la Ley de Derechos de los Estados Unidos y que está dirigida entre bastidores por el FBI. En un trasfondo de creciente violencia, Wallace pone frente a frente dos fuerzas opuestas: por una parte, aquellos que tratan de modificar la Constitución para que el gobierno pueda imponer sin miramientos un programa de “ley y orden”; por otra, quienes creen que tras la Enmienda XXXV se oculta un plan de mayor alcance que tiene por fin subvertir el proceso del gobierno constitucional y reemplazarlo por un estado policíaco.
Los protagonistas de ambas posturas son Vernon T. Tynan, el poderoso director del FBI, y Christopher Collins, el nuevo secretario de Justicia, hombre ambicioso pero lleno de honradez.
Las dudas iniciales de Collins se ven reavivadas en el lecho de muerte de su predecesor, quien le pone en guardia contra el “Documento R”, clave misteriosa del futuro de toda la nación.
En su búsqueda de este vital documento, Collins se ve envuelto en una serie de sucias trampas: un intento de chantaje sexual dirigido contra él mismo; la puesta a punto de un “programa piloto” en una pequeña población cuyos habitantes han sido desposeídos de sus derechos constitucionales; dos brutales asesinatos; la revelación de un escándalo de su esposa, que hace que ésta desaparezca…
Transcurren días angustiosos y se acerca el momento en que, en California, ha de llevarse a cabo la última y decisiva votación para ratificar o rechazar la Enmienda XXXV. El destino del país depende de Collins, de su lucha a muerte con el FBI de Tynan y de su hallazgo del “Documento R”.
Por su fuerza expresiva, por la inteligente contraposición de ficción y realidad, y por la profundidad de los problemas que plantea, esta última novela de Irving Wallace será sin duda una de las obras más discutidas y elogiadas de estos últimos tiempos.
"Causa justa", novela de Joh Grisham
¿Puede la vida de uno cambiar de un momento a otro? ¡Claro que sí! A veces tememos tanto al cambio que lo evitamos; pero enfrentados a él sólo nos queda adaptarnos para sobrevivir.
Las circunstancias que al principio nos parecen adversas suelen sacar lo mejor de nosotros para enfrentar precisamente esa nueva situación. De eso, trata esta magnífica novela de uno de mis escritores favoritos: John Grisham.
Un abogado exitoso abandona todo por un ideal: ¿Lo haría usted? ¿Cuál será el resultado: ¿El éxito o el fracaso? Aunque vapuleado, amenazado e indefenso, este valiente abogado sabe salir adelante y tras un proceso lento y lleno de visicitudes alcanza el pretigio y el reconocimiento aun de sus propios rivales de turno.
La lectura es ágil pero a la vez conmueve por su profundidad.
La obra nos presenta el ambiente laboral en un bufete de abogados de los más importantes y consolidados de los Estados Unidos, con sede en Washington y sucursales en diferentes ciudades norteamericanas. El protagonista es un joven abogado con el único interés de ascender y convertirse en un hombre poderoso. Su obsesión por altos sueldos y ser socio de la compañía lo encierran en una burbuja laboral, descuidando su vida privada, desconectándose de su entorno social, y distanciándose de su familia y de su pareja.
El asalto violento de un indigente que interrumpe la armonía en el bufete, su interacción con el asaltante y el desenlace final, lo llevan a replantear su modo de vida, a reconsiderar su vocación como abogado y conocer un mundo del que estaba aislado. Descubre la función social que desde la abogacía estaba en capacidad de ejercer, renuncia y se vincula a un grupo comprometido socialmente.Investiga las razones que motivaron la acción del asaltante en la compañía, determinando que un abogado sin escrúpulos superpone en forma fraudulenta los intereses particulares de un cliente de la compañía sobre los derechos derivados de un alquiler de vivienda entre particulares. Los afectados son arbitrariamente desalojados, configurándose tragedias individuales que en muchos casos concluyen con la muerte de inocentes.La búsqueda de pruebas que permitan demostrar en los Estrados Judiciales la arbitrariedad presentada en el desalojo y las consecuencias, hacen que se presente una confrontación entre la ética y la reserva de la información que suministra el cliente. El abogado transita por la posibilidad de sufrir una pena privativa de la libertad y la pérdida de su licencia profesional.Debe enfrentarse asimismo a su núcleo familiar y social como a sus antiguos empleadores. El desarrollo del juicio en que se ve enfrentado con el bufete de abogados lleva a que se den las conciliaciones de las partes y a la reflexión del empleador a que su grupo de profesionales del Derecho participe parcialmente con la función social.
La obra nos presenta el ambiente laboral en un bufete de abogados de los más importantes y consolidados de los Estados Unidos, con sede en Washington y sucursales en diferentes ciudades norteamericanas. El protagonista es un joven abogado con el único interés de ascender y convertirse en un hombre poderoso. Su obsesión por altos sueldos y ser socio de la compañía lo encierran en una burbuja laboral, descuidando su vida privada, desconectándose de su entorno social, y distanciándose de su familia y de su pareja.
El asalto violento de un indigente que interrumpe la armonía en el bufete, su interacción con el asaltante y el desenlace final, lo llevan a replantear su modo de vida, a reconsiderar su vocación como abogado y conocer un mundo del que estaba aislado. Descubre la función social que desde la abogacía estaba en capacidad de ejercer, renuncia y se vincula a un grupo comprometido socialmente.Investiga las razones que motivaron la acción del asaltante en la compañía, determinando que un abogado sin escrúpulos superpone en forma fraudulenta los intereses particulares de un cliente de la compañía sobre los derechos derivados de un alquiler de vivienda entre particulares. Los afectados son arbitrariamente desalojados, configurándose tragedias individuales que en muchos casos concluyen con la muerte de inocentes.La búsqueda de pruebas que permitan demostrar en los Estrados Judiciales la arbitrariedad presentada en el desalojo y las consecuencias, hacen que se presente una confrontación entre la ética y la reserva de la información que suministra el cliente. El abogado transita por la posibilidad de sufrir una pena privativa de la libertad y la pérdida de su licencia profesional.Debe enfrentarse asimismo a su núcleo familiar y social como a sus antiguos empleadores. El desarrollo del juicio en que se ve enfrentado con el bufete de abogados lleva a que se den las conciliaciones de las partes y a la reflexión del empleador a que su grupo de profesionales del Derecho participe parcialmente con la función social.
El mundo editorial se enfurece por la ausencia de un ganador del premio Pulitzer
Por primera vez desde 1977, el pasado lunes, el jurado que otorga los Pultizer declaró el premio a la mejor novela de ficción desierto. Y no dio más explicaciones, porque no está obligado a darlas. Desde entonces, las redes sociales y los medios especializados de EE UU se han preguntado qué mensaje trataban de enviar los 20 miembros del tribunal. ¿Es una crítica al estado de la ficción en general? ¿Es un reconocimiento a la calidad de los tres finalistas? ¿Hicieron una pobre labor los tres expertos a los que se les encargó preseleccionar tres finalistas de una lista de más de 300 concurrentes? El caso es que 2011 no tiene Pultizer. Y el campo está abierto a especulaciones.
Cualquiera diría que 2011 fue un año nefasto para la ficción literaria. Pero no. Fue un año de éxitos de crítica, como La esposa del tigre, de Téa Obreht, elegida como una de las mejores escritoras jóvenes por The New Yorker. También fue un año de éxitos en ventas, como Criadas y señoras, obra de más modestas ambiciones que logró coronarse como novela más vendida de EE UU. Además, Swamplandia!, libro nominado al Pulitzer, alcanzó la nada desdeñable cifra de 200.000 ejemplares vendidos en todos los formatos, con 12 ediciones.
"Cuando el jurado decide algo, no lo hace como una evaluación de la ficción. Refleja que ninguno de los libros pudo lograr la mayoría”
¿Qué ha sucedido, entonces, para que el jurado del Pulitzer considere que ninguna novela es merecedora del premio de ficción este año? Es probable que nunca se sepa. Los miembros de ese jurado se someten a un acuerdo de confidencialidad, que les impide revelar sus decisiones. Los que hicieron la preselección para ellos, sin embargo, sí que pueden hablar. Y se han despachado a gusto.
Así es como funciona el proceso: a tres grandes personalidades del mundo editorial se les encomienda, cada año, la lectura de cientos de libros para elegir a tres finalistas. Este año, ese tribunal previo lo conformaban Susan Larson, exeditora literaria del diario The Times-Picayune de Nueva Orleáns; Maureen Corrigan, crítico literaria del programa Fresh Air de la cadena de radio NPR, y el novelista Michael Cunningham, que ganó el galardón en 1999 por Las horas.
Larson dijo en una entrevista en NPR el martes que los tres estaban “atónitos, enfadados y muy decepcionados” por la decisión última del tribunal. “Fue un trabajo muy intenso”, añadió. Cunningham dijo posteriormente que consideraba que había algo “que no está bien en un sistema en el que se presentan tres libros de notable calidad y no se falla un premio”. “Creo que se lo deberían hacer mirar”, añadió.
"Estamos atónitos, enfadados y muy decepcionados. Leimos 340 novelas para presentar tres finalistas"
Este año se presentaron 340 novelas. Los tres miembros del jurado eligieron Train dreams de Denis Johnson; Swamplandia! de Karen Russell, y The pale king, de David Foster Wallace. Esos tres títulos se presentaron ante el jurado, que consta de 20 miembros, que se renuevan cada tres años. Entre el tribunal de este año se hallaban el escritor Junot Díaz, el columnista de The New York Times Thomas Friedman y el presidente de la Universidad de Columbia, Lee Bollinger.
La declaración de premio desierto enfadó más si cabe a la industria editorial, que se halla en la encrucijada de un cambio a un modelo digital y que se enfrenta, además, a desafíos como las investigaciones del Gobierno de EE UU a sus acuerdos con empresas tecnológicas como Apple. Al saber de ello, la editorial Doubleday dijo en Twitter: “Aunque no haya un Pultizer REAL para ficción, aun podemos dar otro en Twitter. Empleen la etiqueta #TwitterPulitzer”. El ganador de ese Pulitzer popular fue, por cierto, Teju Cole, por Open City.
No es que entre los tres finalistas no hubiera calidad. Los tres se hallaban en la lista de libros notables que cada año publica The New York Times. Recibieron, por lo general, críticas excelentes. The pale king ganó el premio Salon de 2011. El autor de Train dreams obtuvo el Premio Literario Nacional de Ficción en 2007. Es cierto que de los tres libros, sólo uno, Swamplandia!, es una novela como tal, ideada y acabada en ese formato. The pale king es un libro póstumo de David Foster Wallace, que acabaron sus editores. Y Train dreams fue publicada en la revista Paris Review en 2002, para acabar en formato libro en 2011.
Aun así. El crítico literario de The Washington Post se quejó en Twitter el lunes: “Sólo hay una novela, acabada como tal entre los finalistas, y no pueden escoger un ganador”. Era el sentimiento generalizado en las redes sociales.
Por apagar algo del fuego, Sis Gissler, el administrador de los premios, afiliados a la Universidad de Columbia, trató de apartar la idea de que el jurado estuviera enviando ningún mensaje con su decisión. “Cuando deciden algo, no lo hacen como una evaluación de la ficción en general”, dijo al New York Times. “Sólo refleja que ninguno de los libros pudo lograr un voto por mayoría”.
"El 'Decameron' de la supervivencia", novela de José Carlos Somoza
José Carlos Somoza (La Habana, 1959) reconoce que para parir su última novela ha necesitado escribir antes otras 11. No lo dice como cumbre literaria ni como ocaso de una trayectoria tardía. "Tetrammeron es un nombre que llevaba conmigo mucho tiempo. Antes incluso que mi carrera de escritor". "De alguna manera me traía a la memoria el Decameron de Bocaccio, pero tampoco quería suministrar la idea al lector de que iba a encontrarse con unos personajes que cuentan cuentos simplemente por ocio", detalla.
De lo que habla Somoza es de Tretammeron, su última novela, que presentará mañana a las 12 en la Fira del Llibre de Valencia. Un título que se acompaña del subtítulo ¿Te atreves a seguir adelante? precisamente porque narra la historia de una niña de 12 años, Soledad, que se ve envuelta en una realidad extraña y decide continuar. El libro está contado en una suerte de muñeca rusa que va abriendo posibilidades a medida que se avanza en la lectura. "Soledad trata de encontrar una forma de pasar de un nivel a otro, hace de lector", explica, "y sufre una mutación guiada por la curiosidad".
Dentro de estos parámetros, el autor plantea el paso de la inocencia a la experiencia: "La madurez exige un compromiso. En toda transformación hay algo que dejamos atrás, que destruimos", comenta, "y el término medio solo se encuentra cuando ya hemos pasado por ambos extremos", confirma.
"No hay nada más realista que el misterio"
Este psiquiatra cuenta el desarrollo de la trama como el de su propia vida. Somoza pasó de Cuba a España con tan solo un año. Más tarde, asentado ya en nuestro país, decidió abandonar su carrera de psiquiatría por la de escritor. Abierto a todas las variables con las que nos vamos tropezando a lo largo de nuestra existencia, el autor de El cebo apuesta por la indagación como motor de progreso: "Soledad procede de un colegio donde están todas las normas, todo cuidado, pero llega un momento en que tiene que descubrir las suyas propias", indica, "llega un momento en que tienes que hacerte tus propias preguntas", resume.
Al elegir el género de fantasía o misterio, al tomar la intriga como algo intrínseco a su creación literaria, este seguidor de Cortázar, Borges o Nabokov apuesta por asumir el desasosiego como algo fundamental y a mantener el enigma que "demuestra que la vida no es lo que te están contando". "El miedo no es una sensación negativa. En cierta ocasiones es hasta algo útil. La inquietud del desasosiego es el germen del descontento. Cuando estamos descontentos intentamos avanzar", añade.
Para hilvanar la composición de cuentos que nutren al relato se aferra a la Alicia de Lewis Carroll: "Alicia en el país de las maravillas muestra esa intranquilidad por explorar lo oculto". "Este libro invita al lector a seguir pasando páginas, pero al mismo tiempo le está pidiendo ayuda", sostiene."Me he querido desmarcar del Decameron porque aquí la lectura no es lúdica, es más parecida a la de Las mil y una noches: se hace por supervivencia". Por último, Somoza considera que la elección marcada del género no es caprichosa, sino esencial: "El misterio es un género obligado. No hay nada más realista", concluye.
(Tomado de ElPaís.com, publicado el 4 de mayo de 2012)
El placer de la lectura
Por Joseph Mac Lean
"Leer por placer no está bien visto", dijo Fernando Savater en una entrevista reciente. Y es que el escritor español se refería a aquellas personas que leen por compulsión, y qué placer puede uno encontrar cuando lee "por obligación".
La literatura, en especial las novelas, están ahí para darnos placer: el placer de saber, el placer de sentir, el placer de imaginar con total y absoluta libertad.
Recordemos que la Escritura (junto con el uso inteligente del fuego) marca la aparición de la Historia y de la Civilización. Ambos siguen siendo vitales para seguir considerándonos seres civilizados.
¿Por qué privarnos de un logro humano tan grande y valioso? ¿Por qué perjudicar el desarrollo de la civilización y de la cultura al negarnos el placer de leer? Al final, nos estamos perjudicando a nosotros mismos y a los demás (de paso). Al negarnos a leer, renunciamos a conocer los pensamientos más elevados (y no me refiero exclusivamente a las Santas Escrituras) y a la poesía más embriagadora. Hasta Dios vio por conveniente que Su Palabra fuera puesta por escrito: una de las ideas más creativas y provechosas para el Hombre de parte de Dios. Poco podemos dar a cambio por tan preciado regalo, excepto leer la Biblia con gratitud infinita.
Hay un hecho incotrovertible: Vivimos con y para los demás. Así que nuestra percepción de la solidez de nuestro entorno y nuestra propia identidad dependen de conocer ciertos supuestos básicos sobre el mundo. Y quien no sabe exactamente quién es, no puede relacionarse aptamente con los demás. Es cierto que existen muchos enigmas en el mundo, algunos de los cuales nos dejan perplejos... y ni hablar de las paradojas. Por eso, es vital la literatura, pues nos acerca a muchos de esos enigmas y paradojas desde diversos puntos de vista. Y, debemos reconocerlo, a menudo nos sorprende e impresiona el punto de vista o el enfoque de tal o cual autor, hasta el punto que remueve los cimientos de nuestras propias creencias y valores.
Este es el temor de muchos a la hora de la selección de obras de literatura. Pero he aprendido hace muchos años un secreto que no me hace temer tal selección: Conociendo el punto de vista superior del Autor de autores (léase Dios), puedo medir las restantes obras creativas humanas acerca de la conveniencia o no (para mí por supuesto) de leer o no determinada literatura. Llevo 41 años leyendo con regularidad la Biblia, y aunque no soy un erudito, ella ha llegado a convertirse en "una lámpara para mi pie y una luz para mi vereda" (Salmos 119:105), y no sólo en asuntos de libros.
Concuerdo con el decir de Dietrich Schwanitz, en el prólogo al libro "Libros. Todo lo que hay que leer", de Christine Zschirnt, de que "la literatura es la gran educadora de los sentimientos. A través de ella aprendemos a observarnos a nosotros mismos y a los demás. Aprendemos psicología. Podemos ver lo que sucede en los otros, cuando, de otro modo, su interior está reservado. Aprendemos a sentir como el otro."
Concuerdo con el decir de Dietrich Schwanitz, en el prólogo al libro "Libros. Todo lo que hay que leer", de Christine Zschirnt, de que "la literatura es la gran educadora de los sentimientos. A través de ella aprendemos a observarnos a nosotros mismos y a los demás. Aprendemos psicología. Podemos ver lo que sucede en los otros, cuando, de otro modo, su interior está reservado. Aprendemos a sentir como el otro."
Y, aunque la literatura es ficción en su mayor parte, a menudo destacan figuras concretas que podemos hallar en la vida real, lo que facilita la formación cultural, la comprensión de la historia como base para la identidad peronal. Y no sólo la de nuestro entorno, sino que los libros nos llevan a mundos distintos al nuestro. Nos hablan de hábitos, creencias, alimentos, vestimentas, miedos y temores, ajenos a nuestra realidad o a nuestros tiempos.
Hoy que existe tanta libertad para imprimir y distribuir toda clase de libros, existe la paradoja de una pérdida ya no tan gradual del interés por la lectura. Cierto, todavía millones de personas leen y tal vez nos contemos entre ellas hasta el día de nuestra muerte. Pero, recuerde que la civilización, con sus pros y sus contras, nació con la Escritura como uno de sus fundamentos esenciales. Sin ella, la civilización agoniza. Sólo la escritura pudo (y puede) fijar el lenguaje e hizo posible la aparición de las reglas de la gramática, lo que ayuda a aumentar el significado de lo impreso: una línea de pensamiento susceptible de ser analizada una y otra vez, lo que demanda una gran capacidad de concentración.
La televisión, los videojuegos, el cine y la Internet, siendo todo lo útil que han llegado a ser, han ido privando a una multitud de personas de la capacidad de concentración; en especial a los más jóvenes. Y esa capacidad, que debe aprenderse desde la niñez, no se recupera nunca luego. Por eso, los alumnos se aburren en clase y hoy la escuela debe ser 'más y más entretenida'; caso contrario el joven se 'deconecta' y se perjudica, a menudo sin darse cuenta siquiera.
No hace mucho tiempo, cuando la tiranía nazi quiso preparar a los alemnaes para la guerra comenzaron con un asesinato en masa de libros, mientras que para el mismo tiempo los estadounidenses publicaban, especialmente para sus reclutas, obras que resaltaban los grandes logros de la literatura universal. Ya saben ustedes el resultado final de la guerra, que los Aliados ganaron, no sólo por la fuerza de las armas, sino también con el auxilio de una bastión de la civilización y cultura: Los Libros.
(Nota: La fotografía corresponde a Marilyn Monroe leyendo una obra de James Joyce)
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