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miércoles, 24 de agosto de 2011

La Biblia contesta: ¿Qué significa realmente Efesios 6:4?

El apóstol Pablo escribió: “Hijos, sean obedientes a sus padres en unión con el Señor, porque esto es justo: ‘Honra a tu padre y a tu madre’; que es el primer mandato con promesa: ‘Para que te vaya bien y dures largo tiempo sobre la tierra’. Y ustedes, padres, no estén irritando a sus hijos, sino sigan criándolos en la disciplina y regulación mental de Jehová” (Efesios 6:1-4). ¿Qué quiso decir el escritor inspirado?


La palabra griega empleada en Efesios 6:4 se refiere a la “dirección espiritual” o a “la influencia sobre la mente” que los padres deben brindar a sus hijos, para que armonicen con el propósito de su Creador y les resulte más fácil obedecer Sus instrucciones. Aquí brindaremos algunas sugerencias prácticas que han resultado valiosas y beneficiosas en otras familias.


Dedicarles tiempo


En el antiguo Israel, el padre de familia recibió esta instrucción: “Y estas palabras que te estoy mandando hoy tienen que resultar estar sobre tu corazón, y tienes que inculcarlas en tu hijo, y hablar de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino y cuando te acuestes y cuando te levantes” (Deuteronomio 6:6-7). No cabe duda que el Creador ha puesto en el padre (y también en la madre) la responsabilidad de dar a conocer a su prole cuál es Su voluntad respecto a todo asunto. Pero, el dilema es hallar el tiempo para hacerlo, en especial en esta era moderna tan llena de sacrificios por proveer lo adecuado para la familia así como la variedad de distracciones.


¿Dónde hallar el tiempo, entonces, para inculcar (o grabar) la Ley de Dios en el corazón de los hijos? Es evidente que parte del tiempo que sí pasamos con los hijos presentan incontables oportunidades de hablar de Dios y su ley. Para eso, el padre (y la madre) deben llenarse de todo el conocimiento bíblico posible, y (como hacen algunas aves) dar porciones más “digeribles” a sus hijos pequeños, y aumentar la cantidad y contenido a medida que estos crecen. Al comer juntos, al caminar durante un paseo, al levantarse o acostarse siempre se presentan momentos cotidianamente en los que podemos ayudar a los hijos a reflexionar y aprender acerca de los principios de Dios (Léase Proverbios 6:20-23)


Si reflexionamos bien, tal vez podríamos cancelar un poco de televisión u otra diversión cada semana y estudiar juntos una pequeña porción de la Biblia. A veces, los hijos nos pueden sorprender al responder solícitamente a esos períodos de reflexión espiritual. No tienen que ser sesiones llenas de solemnidad, pero sí cierto grado de respeto y seriedad, pues la idea es ‘conocer la mente de Jehová’. A veces, basta simplemente con leer una parte pequeña de la Biblia y, sin espíritu de competencia de por medio, hacer que los hijos hallen las referencias bíblicas acerca de un texto en particular. Usando y entrenando sus facultades de raciocinio (Léase Romanos 12:1-2), los hijos pueden alcanzar un conocimiento exacto de la verdad, lo cual es la voluntad de Dios (Léase 1 Timoteo 2:3-4).


Debemos enseñarles buenos principios


Un padre de familia dice sin dudar: “Hay que estudiar la Biblia con ellos, y hacerlo con paciencia y mucho cariño”. Es cierto, que cuando crezcan, los hijos elegirán su profesión y su vocación política y religiosa. Sin embargo, para que crezcan sanos y fuertes en todo sentido los padres deben proveerles de sanos principios y valores morales inalterables, que de seguro los acompañarán por el resto de sus vidas (Léase Proverbios 22:6). Si no les damos en casa esa guía la buscarán en otro sitio: el vecindario, los amigos, en la escuela o en la calle. ¿Es eso lo que queremos para nuestros hijos?


Nunca olvide que la Biblia tiene un poder incomparable (Léase Hebreos 4:12), y que su Autor ha tomado en consideración hasta a los más pequeños o infantes (Léase 2 Timoteo 3:15). No se sorprenderá cuanto aprecio sentirán sus hijos por la Palabra de Dios, más aun si la van entendiendo poco a poco (Proverbios 4:18).


Poner nuestra confianza en Jehová


Es cierto, que a simple vista, la tarea de dar guía espiritual a los hijos parece monumental, y de hecho lo es; pero, es quizá lo más importante en la educación y formación de los hijos, y lo que a la larga provee mayor satisfacción (Léase Proverbios 23:24-25; Lucas 11:27). No hay fórmula exacta ni remedio rápido, cada padre debe hallar el modo práctico de criar a sus hijos en la disciplina y regulación mental de Jehová, pues esta instrucción ayuda a los hijos a conocer y comprender los asuntos como los ve Dios mismo. Al tener un conocimiento exacto de Su voluntad les resulta más fácil optar por obedecerla con la vida eterna en mira (Léase 1 Juan 2:17).


Es patente que necesitamos sabiduría para desempeñar esta tarea tan importante. Por eso, el Señor Jesucristo recomendó la oración como el medio para obtener las fuerzas necesarias para tan enorme tarea (Léase Lucas 11:3, 13: compare con Santiago 1:5-7). Cuando los hijos nos observan orar con humildad, se impresionan de nuestra fe y confianza en nuestro Creador. Hay diversas formas de orar, y todas ellas les demuestran a nuestros hijos que creemos sinceramente que “Dios existe” (Léase Hebreos 11:6). Y, ¿no es verdad que nos sobran motivos por los cuales orar (para pedir, agradecer o alabar) a Dios? No descuidemos entonces las oraciones personales y en familia.


No dude que Jehová les dará las fuerzas necesarias, mediante su poderoso espíritu santo (el mismo que usó para ordenar y crear todas las cosas – Génesis 1.2), porque Él bendice a los que están dispuestos a obedecerle en todo sentido (Léase Hechos 5:32; Filipenses 4:5-7, 13). Y, si, como hemos visto, es Su voluntad que los padres entrenen y eduquen a sus hijos en la correcta devoción piadosa que emana de Su Palabra, proveerá a los que le obedecen de toda la ayuda necesaria para que tengan éxito (Léase Proverbios 3:5-6). Él se asegurará de que ustedes tengan éxito, sin “irritar” a sus hijos.

La Biblia contesta... tres preguntas fundamentales

“¿De dónde venimos?, “¿Para qué estamos aquí?”, “¿Adónde vamos?”, estas son tres de las preguntas fundamentales que todo ser humano se ha hecho, se hace y se hará en todo tiempo, lugar, e independientemente de su edad, situación socio-económica o cultura. De hecho, usted concordará que son muy importantes para darle sentido a la vida. Lamentablemente, muy pocas personas dedican tiempo a obtener las respuestas. ¿Puede la Biblia ayudarnos a obtener respuestas satisfacientes? Veamos.

¿De dónde venimos?

En el capítulo 1 del primer libro de la Biblia, el Génesis, se hallan dos versículos que nos dan una pauta acerca de cuál es el origen de la vida: “En el principio, Dios creó los cielos y la tierra” (vs 1) y “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza…” (vs 26). De este modo sencillo, las Escrituras nos dicen que somos el resultado de la obra creativa de Dios, de hecho, un Ser incomparablemente poderoso y sabio, a juzgar por la variedad de la creación celestial y terrestre. Con razón, los ángeles se sintieron inclinados a expresar su respetuoso temor al Creador: “Digno eres tú, Jehová, nuestro Dios mismo, de recibir la gloria y la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y causa de tu voluntad existieron y fueron creadas” (Revelación 4:11).

Hacemos bien en conocer a este Majestuoso Creador y lo podemos lograr mediante examinar con cuidado la obra creativa que tengamos disponible. Por eso, el apóstol Pablo declaró: “Porque lo que puede conocerse acerca de Dios está entre ellos manifiesto, porque Dios se lo ha puesto de manifiesto. Porque las cualidades invisibles de él se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y Divinidad, de modo que ellos son inexcusables” (Romanos 1:19, 20).

Cuando hacemos, aunque sea, una ligera investigación de la creación (o la naturaleza como prefiera llamarla), notamos que se debe haber requerido un inmenso poder y una sobresaliente sabiduría, debido a la estrecha relación que tienen unas obras con otras. Hasta sin habla, la creación ensalza a su Creador (Léase Salmos 19:1-2). Desde el imponente Universo hasta una microscópica célula, pasando por una variedad innumerable de pequeños y grandes seres, toda la creación demuestra una sabiduría infinitamente (Léase Salmos 104:24). Sin embargo, el texto leído antes de Revelación nos dice que fue debido a la voluntad de Dios, es decir un acto deliberado, lo que demuestra su inmenso amor al desear compartir el maravilloso don de la vida (Léase Salmos 92:4, 5; 107:8).

¿Para qué estamos aquí?

Sin dudar, la Biblia informa que el hombre fue creado para poblar la tierra y dominarla (Léase Génesis 1:28). Y es evidente que así lo creían los primeros cristianos, pues en un discurso memorable el apóstol Pablo dijo: “E hizo de un solo hombre toda nación de hombres, para que moren sobre la entera superficie de la tierra, y decretó los tiempos señalados y los límites fijos de la morada de los hombres” (Hechos 17:26). Así, varios siglos después, los siervos de Dios entendían cuál era en sí mismo el propósito del hombre: formar una extensa familia humana y trabajar para mantener la Tierra, su hogar. En verdad, al final de la vida muchas personas de personas lamentan, aun en situaciones extremas, no haber formado una familia o no haber dedicado el tiempo suficiente a cuidarle, en caso de haberla tenido. Por más éxitos y prosperidad que hayamos alcanzado, ¿no es verdad que siempre queremos compartirla con nuestra familia?

Trabajar duro para dar inicio y mantener una familia es un deber impuesto por Dios. Por eso, el ser negligente en este campo (así seamos exitosos en otros) nos acarrea la censura de la sociedad y la desaprobación del Creador (Léase 1 Timoteo 5:8). Y en la Biblia abundan los consejos para edificar, en todo sentido, una familia de éxito, un reflejo del interés de Dios en guiar al hombre en tan ardua tarea encomendada (Compare con Efesios 6:1-4). Si aplicamos correctamente toda esa sabiduría revelada podremos decir obtener el gozo que resulta de una tarea bien hecha (Léase Proverbios 23:22-25).

¿Adónde vamos?

No cabe duda que el ser humano se interesa por el futuro. Por tal razón, como la muerte es una realidad constante siempre se pregunta: “¿Qué pasa después de ella?” Aquí, la Biblia desde su mismo principio es clara. Veamos cuál sería el futuro del hombre, según Génesis 2:17: “Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás”. La muerte sería el justo castigo si resultaba infiel o desobediente. Entonces, ¿cuál sería su premio si obedecía?: La vida eterna, algo que Jehová no ha olvidado (Léase Juan 3:16; 17:3)

El mismo libro de Génesis nos dice que cuando el hombre desobedeció (Léase Génesis capítulo 3), volvió al mismo estado que estaba antes de ser creado: la inexistencia, porque antes era polvo del suelo y retornó al mismo estado (Génesis 3:17-19). Y así concuerdan otras partes de las Escrituras: Salmos 146:3-4; Eclesiastés 9:5-6, 10; Isaías 38:18-19). Jehová, el Creador, nunca le dijo a Adán que subiría al cielo en un tiempo en el futuro, o que sufriría eternamente en un fuego castigador por la eternidad si desobedecía. Adán desobedeció y al pecar recibió la sentencia declarada: la muerte (Compare con Romanos 5:12; 6:23).

Como vimos, la Biblia responde de modo sencillo pero contundente las tres preguntas fundamentales que la humanidad formula a través del tiempo. Y aunque quedan muchos detalles pendientes, tenga la plena confianza que la Biblia también responderá a esas nuevas inquietudes o interrogantes. Le animamos a, primero, leer toda la Biblia (Léase 2 Timoteo 3:16-17), y, segundo, a escudriñarla cuidadosamente mediante un estudio regular de ella (Léase Hechos 17:10-11).

jueves, 18 de agosto de 2011

Tabaco aumenta riesgo de cáncer de vejiga

El consumo de tabaco no sólo aumenta las posibilidades de desarrollar un cáncer de pulmón sino también de vejiga. Hasta ahora, se pensaba que los fumadores tenían un riesgo tres veces superior al de la población de sufrir esta enfermedad, pero un nuevo análisis indica que es aún mayor.
A pesar de que la tasa de fumadores ha descendido en EEUU y otros países occidentales en las últimas décadas, la incidencia del cáncer de vejiga se ha mantenido estable en todo este tiempo, con unos 350.000 nuevos diagnósticos al año en el mundo.
Este desacompasamiento entre las cifras de esta enfermedad y su factor de riesgo mejor establecido hizo reflexionar a los responsables de este estudio, procedentes del Instituto Nacional del Cáncer de EEUU. Trabajos previos indicaban que el riesgo que supone fumar podría haber aumentado en este tiempo, atenuando el efecto positivo del abandono del tabaco.
"La composición de los cigarrillos ha cambiado en los últimos 50 años, con una reducción de la nicotina y el alquitrán pero también con el aumento en la concentración de carcinógenos específicos, incluyendo la beta-naftilamina, un conocido inductor del cáncer de vejiga", explican los autores en las páginas de Journal of the American Medical Association.
Así que cogieron los datos de cerca de 500.000 personas que formaban parte de un estudio de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU (NIH) y analizaron la relación entre el consumo de tabaco y el riesgo de cáncer de vejiga. Durante los 11 años de seguimiento de los participantes, 3.896 hombres y 627 mujeres desarrollaron esta enfermedad.
Al comparar sus hábitos tabáquicos con los del resto, los autores comprobaron que el tabaco aumenta el riesgo de tener un cáncer de vejiga pero, en lugar de tres veces más -como se pensaba hasta ahora-, los fumadores tenían cuatro veces más opciones de padecer este tumor. En el caso de aquellos que habían fumado en el pasado, el riesgo era 2,2 veces superior. "Estas observaciones coinciden con aquéllas realizadas previamente en el cáncer de pulmón, en donde los cambios en el diseño de los cigarrillos se han vinculado con asociaciones más fuertes [del riesgo] con el tabaco", señala el trabajo. Esta alteración en la composición "podría haber fortalecido también la relación entre fumar y el cáncer de vejiga", añade.

Si bebe, comerá peor

No sólo provoca graves daños en el hígado, incrementa el riesgo de muchos tipos de cáncer o altera la función del tejido nervioso, entre otros trastornos. El alcohol también podría contribuir al deterioro del organismo a través de su influencia sobre la alimentación, según los resultados de una investigación española. "Nuestro estudio revela que es más probable que aquellos que abusan del consumo de alcohol, tanto de forma regular como episódica, también tengan una dieta poco saludable, en la que se ingieren en exceso determinados grupos de alimentos, como los cárnicos, y se toma una cantidad insuficiente de frutas, verduras y lácteos respecto a lo aconsejado por las principales recomendaciones nutricionales", explica a ELMUNDO.es, José Valencia, investigador del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid y principal firmante del trabajo.
Su investigación también ha puesto de manifiesto que, independientemente de la cantidad ingerida, el consumo de cualquier tipo de alcohol durante las comidas también afecta negativamente al tipo de dieta. "Beber en las comidas ha sido tradicionalmente considerado como un hábito seguro o incluso saludable. Sin embargo, no existe ningún umbral saludable para el consumo de alcohol. Para muchas situaciones –conducción, infancia, embarazo, muchas enfermedades crónicas, etc- el único nivel seguro es cero, por lo que o es apropiado recomendar el consumo de bebidas alcohólicas por pretendidos efectos beneficiosos para la salud", remarca Valencia. "Es más", continúa, "Es posible que los beneficios cardiovasculares que con frecuencia se atribuyen al consumo moderado de alcohol se deban en realidad a otros factores que ningún estudio ha podido controlar aún de forma adecuada, como por ejemplo, unos hábitos de vida más saludable entre las personas que consumen alcohol de forma moderada, o incluso un mejor estado general de salud que permite mantener su consumo", añade.
Su trabajo, publicado en la revista Alcoholism: Clinical & Experimental Research, también ha relacionado el consumo de bebidas destiladas –ya sea de forma frecuente o puntual- con la práctica de una dieta poco equilibrada.
El estudio
La investigación realizó una encuesta a 12.037 adultos de la Comunidad de Madrid entre 2000 y 2005. A cada uno de los participantes se les preguntó por sus hábitos de bebida de alcohol, además de someterles a un cuestionario sobre lo ingerido en las 24 horas previas.
Los resultados mostraron que un 4,3% bebían excesivamente, un 10,3% se daban atracones periódicos de alcohol, que un 6,5% preferían las bebidas de alta graduación y que el 24,2% solía beber durante las comidas. "Además de los conocidos efectos nocivos directos que puede tener el consumo de bebidas alcohólicas para el propio bebedor y su entorno, este consumo puede incidir negativamente en la calidad de la dieta del bebedor", resume Valencia. "Una ingesta alimentaria desequilibrada o inadecuada produce a su vez numerosas enfermedades y problemas de salud crónicos, por lo que la asociación de estos dos factores de riesgo incrementaría de forma indirecta los efectos negativos atribuibles al consumo de alcohol", concluye.

El alcohol es el que más mata

El alcohol provoca casi el 4% de las muertes en todo el mundo. Es decir, unos 2,5 millones de defunciones al año. Más que el sida, la tuberculosis o la violencia, según advierte un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS). "El uso dañino del alcohol es un problema en todo el mundo y causa millones de muertes, incluyendo cientos de miles de vidas jóvenes. No es sólo un factor causal de muchas enfermedades sino un precursor de la violencia y las lesiones", señala en un comunicado Ala Alwan, subdirector de la división de Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental de la OMS.
El aumento de los ingresos ha llevado a beber más en países muy poblados de África y Asia, incluidas India y Sudáfrica, y el consumo excesivo de alcohol es un problema bien documentado en muchas naciones desarrolladas, según la agencia de Naciones Unidas.
Las políticas de control de la alcoholemia siguen siendo frágiles y no figuran entre las prioridades de muchos gobiernos a pesar del fuerte impacto del alcohol en la sociedad a través de los accidentes de tráfico, la violencia, las enfermedades, el maltrato infantil y el ausentismo laboral, subraya la OMS en el Informe Global sobre el Alcohol y la Salud.
Aproximadamente 2,5 millones de personas mueren cada año por causas relacionadas con la ingesta de alcohol. El consumo de alcohol "es especialmente fatal para los grupos más jóvenes y el alcohol es el principal factor de riesgo en el mundo de las muertes de varones entre 15 y 59 años", indica el informe.
En Rusia y los Estados Independientes de la Commonwealth (EIC), una de cada cinco muertes se debe al alcohol, el índice más alto. En países como Brasil, Kazajistán, México, Rusia, Sudáfrica y Ucrania el consumo excesivo de alcohol, es cada vez más prevalente. Pero, advierte la OMS, está aumentando en todas partes. "En el mundo, alrededor del 11% de los bebedores tienen episodios fuertes con la bebida cada semana", señala el estudio. Por sexos, los hombres, que superan con creces a las mujeres en una proporción de cuatro a uno, "siempre participan en el consumo de riesgo a niveles mucho más altos que las féminas en todas las regiones".
Los ministros de Salud de los 193 estados miembros de la OMS acordaron en mayo del año pasado intentar frenar las borracheras y otras crecientes formas de consumo excesivo de alcohol a través de impuestos mayores a las bebidas alcohólicas y más restricciones de comercialización.
Enfermedad y lesiones
El alcohol está detrás de 60 tipos de enfermedades y lesiones. Su consumo se relaciona con la cirrosis hepática, la epilepsia, las intoxicaciones, los accidentes de tráfico, la violencia y varios tipos de cáncer, incluidos el colorrectal, el de mama, el de laringe y el de hígado.
"Hace seis o siete años, no teníamos evidencias claras de una relación causal entre el consumo de alcohol y el cáncer de mama. Ahora las tenemos", ha explicado a Reuters Vladimir Poznyak, responsable de la unidad de abuso de sustancias de la OMS, que coordinó el informe.
El alcohol de producción casera o ilegal -que elude los controles gubernamentales y los impuestos- supone casi el 30% del total del consumo adulto en el mundo. Y algunas de esas bebidas son tóxicas.
Según la OMS, beber moderadamente puede tener un efecto beneficioso en la enfermedad cardíaca y el accidente cerebrovascular (ACV). "Sin embargo, el benéfico efecto protector del alcohol para el corazón desaparece en los casos de ingesta excesiva", indicó la agencia.
Una de las maneras más efectivas de frenar el consumo de bebidas alcohólicas, especialmente entre los grupos más jóvenes, es elevar los impuestos, subraya el informe. Establecer límites de edad para comprar y consumir alcohol y regular los niveles de alcoholemia en los conductores también reduce el abuso si se aplican, pero pocos países emplean estas políticas.

viernes, 12 de agosto de 2011

Descubren grupo de galaxias más alejadas

Cuando se mira al cielo no es fácil distinguir las estrellas de las galaxias más alejadas. Son igualmente puntos luminosos sobre el firmamento, aunque las segundas están mucho más lejos. Ahora, gracias al telescopio más grande del mundo, el Gran Telescopio de Canarias (GTC), astrónomos del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) han logrado localizar grupos compactos de galaxias que se encuentran a 5.000 millones de años luz de la Tierra.

La primera de estas agrupaciones galácticas se descubrió en el siglo XIX, el llamado 'Quinteto de Stephan', pero en los últimos 20 años, los astrofísicos han logrado detectar un centenar, todas a unos 1.000 millones de años luz, una distancia pequeña para un Universo que tiene 13.700 millones de años.

Carlos Gutiérrez, del IAC, y autor del hallazgo publicado en la revista 'The Astrophysical Journal Letters', ha conseguido 'ver' cuatro veces más lejos e identificar, por lo menos, tres grupos diferentes: dos compuestos por cuatro galaxias y otro por cinco.

"Estas agrupaciones son importantes para estudiar cómo afecta la presencia de compañeras cercanas a la evolución natural de las galaxias, porque la acción de la gravedad las somete a procesos de deformaciones, desgajamientos o fusiones. En ciertos casos, incluso pueden acabar destruidas al ser engullidas por otra mayor, en un proceso de canibalismo a escala astronómico, o fusionarse con otra de tamaño similar para formar una nueva galaxia", explica Gutiérrez.

Nuestra galaxia, la Vía Láctea, también forma parte de un grupo local compuesto por unas 30 ó 40, pero no están lo suficientemente cerca como para que sufran los efectos de la acción que ejercen unas sobre otras.

Además de los tres grupos publicados, Gutiérrez ha detectado otros 20 ó 25 candidatos de la misma época, aunque están en fase de análisis. "Cuanto más grande sea la muestra, mejor conoceremos su evolución, que es muy rápida. Son grupos que se forman y se destruyen a la vez", comenta el investigador.

Una vida muy corta

Para esta investigación, el equipo utilizó el Isaac Newton Telescope (INT) y el GTC, con su instrumento Osiris, en el que pudo disponer de unas tres horas de observación. Ambos están en el Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma.

En sus conclusiones, el astrofísico destaca que estos grupos lejanos de galaxias tienen una vida muy corta, pero sin embargo, la forma y los tipos de estrellas que las componen son de galaxias más viejas que los propios grupos. "Una posibilidad es que se formaran y luego se fueran acercando. La fusión es una posibilidad, es decir, que todas las galaxias de un grupo acaben englobadas en una galaxia gigante. Estas enormes galaxias serían elípticas y estarían aisladas. Ya hemos visto grupos fósiles cómo estos", apunta el astrofísico.

Carlos Gutiérrez reconoce que aún hay muchos misterios por descubrir de estos grupos de galaxias: cómo se forman y en qué se convierten. "Son una pieza más es el 'puzle' de la estructura del Universo", afirma. De hecho, comenta cómo por un lado se está expandiendo cada vez más deprisa, y por otro, debido a la gravedad, se contrarresta esa tendencia y se forman estos grupos.

Masticar más y comer menos es la clave

En lo que se refiere a engordar, no sólo se trata de lo que comes sino de cómo lo haces. Masticar mucho podría ayudar a ingerir menos cantidad de alimentos y menos calorías, según un estudio realizado en China. Además, prolongar este proceso parece alterar la secreción de las hormonas que regulan el apetito.

Los participantes (14 jóvenes obesos y 16 de peso normal) se sometieron a varios experimentos en los que debían masticar cada bocado 15 veces y 40 veces. Los responsables de la investigación analizaron la relación de una y otra pauta con la velocidad a la que comían y las calorías ingeridas.

Un primer análisis reveló que "comparados con los participantes delgados, los obesos tenían una mayor tasa de ingestión y masticaban menos veces por cada gramo de comida", explica el trabajo publicado en 'The American Journal of Clinical Nutrition'. Eso, a pesar de que el tamaño de los bocados y la frecuencia de masticación eran similares en ambos grupos.

Cuando los jóvenes tuvieron que comer un desayuno típico masticando un número concreto de veces, los autores observaron que 'entreteniendo' la comida en la boca durante 40 dentelladas el consumo de calorías era un 11,9% inferior que cuando sólo masticaban 15 veces, sin importar si se trataba de un participante obeso o no.

Efectos sobre la saciedad

"Las hormonas intestinales desempeñan un papel fisiológico en la regulación de peso corporal y la homeostasis de la energía y pueden ser objetivos útiles para futuras terapias contra la obesidad", explican los autores, procedentes de la Universidad Médica Harbin (China).

Según sus resultados, masticar más está asociado con niveles sanguíneos inferiores de grelina, que estimula el apetito, y niveles más altos de CCK, que parece reducirlo. Otras variables, como la cantidad de azúcar o de insulina en sangre no variaron.

Entre las posibles explicaciones a este fenómeno, los autores apuntan a que una mejor trituración de los alimentos podría llevar los nutrientes de forma más eficiente hacia el torrente sanguíneo lo que afectaría a la secreción hormonal del intestino y los procesos digestivos y de absorción.

Estos hallazgos, que deberán confirmarse en otros estudios, "indican que masticar poco es un factor de riesgo para la obesidad. Las intervenciones para mejorar la masticación podrían convertirse en una buena herramienta para combatir este problema", concluye el estudio.