



Este tipo de pensamientos forman parte de nuestra vida y la mayoría de la gente no se preocupa por ellos y puede olvidarlos fácilmente. Para otros, sin embargo, estos pensamientos impertinentes y no deseados pueden convertirse en lo que los psicólogos llaman "obsesiones". Y muchas de estas personas no pueden deshacerse tan fácilmente de estas obsesiones. Ése es el llamado trastorno obsesivo compulsivo o TOC.
¿Qué causa el TOC?
Aproximadamente una de cada 50 personas se ven afectadas por este trastorno en algún momento de su vida. Pero la cifra, dicen los expertos, podría ser mayor debido a que mucha gente con TOC prefiere esconder su padecimiento. A menudo la enfermedad se inicia en la adolescencia o principios de la adultez y afecta a hombres y mujeres por igual. Hasta ahora no se conocen las causas de este trastorno pero hay varios factores que podrían explicar su aparición. Por ejemplo, como en ocasiones suele ocurrir en varios miembros de una familia, se piensa que podría haber alguna causa genética.
También se ha visto que ciertos eventos estresantes pueden desencadenar el TOC.
Algunos estudios han mostrado que un desequilibrio en los niveles de serotonina, un compuesto químico cerebral vinculado al estado de ánimo y las emociones, puede provocar el trastorno. Según el Royal College of Psychiatrists (Colegio Real de Psiquiatrias) del Reino Unido, el trastorno obsesivo compulsivo también puede desarrollarse cuando una persona es muy meticulosa, metódica y ordenada y estas características comienzan a dominar su vida.
Síntomas de TOC
Quienes sufren TOC se ven torturados diariamente por pensamientos que describen como "profundamente desagradables y angustiantes". Las obsesiones que experimentan estas personas pueden agruparse en "temas" comunes. "Muchos de nosotros llevamos a cabo rituales diarios que consisten en una serie de tareas que forman parte de la vida común" explica el doctor Robert Wilson, psicólogo especializado en TOC y autor del libro Overcoming Obsessive-Compulsive Disorder (Superando el Trastorno Obsesivo Compulsivo). "Por ejemplo, revisar que todas las puertas y ventajas estén cerradas antes de irnos a la cama es una rutina que nos garantiza que no nos robarán". "Pero con el TOC, estos rituales se salen de control", afirma el experto.
Quienes sufren el trastorno obsesivo compulsivo están dominados por la necesidad de llevar a cabo estos rituales, que se conocen como "compulsiones", y que son provocados por sus obsesiones. Una persona con TOC, por ejemplo, puede llegar a revisar sus puertas y ventanas entre 50 y 100 veces cuando la obsesión por la seguridad se ‘instala’ en su mente" dice el doctor Wilson. "Las personas obsesivo compulsivas no tienen absolutamente ningún control sobre sus compulsiones", agrega.
Tratamiento
En ocasiones los individuos con TOC pueden ayudarse a sí mismos a superar el trastorno. Según el doctor Wilson, llevar un diario o un registro de los pensamientos que son problemáticos y revisarlos continuamente puede ayudar a algunas personas. "Pero es necesario hacerlo de forma regular, durante una media hora cada día, y al mismo tiempo se debe tratar de resistir cualquier comportamiento compulsivo" dice el experto. Pero si esto no funciona, hay terapias habladas -como la cognitivo conductual- que pueden ayudar a las personas con TOC a cambiar sus conductas, deshaciéndose en primer lugar de los pensamientos de autocrítica que no son reales.
También hay otras psicoterapias, como las técnicas de exposición y prevención de respuestas (que pueden usarse junto con la terapia cognitivo conductual) que pueden ayudar a combatir las compulsiones y ansiedades evitando que se refuercen unas a otras. "Esto permite a la persona enfrentar gradualmente la situación que teme y al mismo tiempo evita que lleve a cabo o complete sus rituales usuales de compulsión mientras la ansiedad desaparece" explica el doctor Wilson. Junto con las terapias habladas o sin ellas, el médico puede también recomendar un tratamiento farmacológico, por ejemplo de antidepresivos, que pueden ayudar a la persona con TOC aunque no esté deprimida.
Tal como señala el Colegio Real de Psiquiatras, aproximadamente seis de cada 10 personas mejora con la medicación y los síntomas del trastorno obsesivo compulsivo logran reducirse gradualmente. Y se ha demostrado que mientras se toman los fármacos se puede prevenir una recurrencia de la enfermedad, incluso después de varios años.
OBSESIONES COMUNES
- Miedo de contaminarse con gérmenes, suciedad o sustancias químicas.
- Miedo de provocar una inundación en su casa, causar un incendio o temor de ser víctimas de un robo.
- Pensamientos agresivos sobre lesionar o lastimar físicamente a un ser querido.
- Preocupación por la simetría o exactitud de objetos.
- Pensamientos o urgencias sexuales impertinentes.
COMPULSIONES COMUNES
- Limpieza: lavarse repetidamente las manos o limpiar las superficies de la casa durante horas y sin parar.
- Revisiones: preguntarse repetidamente si las luces están apagadas, si los aparatos eléctricos están desenchufados o si las puertas están cerradas, etc.
- Contar secuencias de números durante horas.
- Arreglo y orden: la necesidad de ordenar objetos de determinada forma
Repetición de palabras u oraciones.
- Necesidad de completar o realizar areas en un orden exacto una y otra vez hasta lograr la perfección.
- Acumulación: coleccionar objetos inútiles.
Aumento dramático
Los casos se incrementaron un 225% entre 1974 y 2007, catapultando al virus del papiloma humano (HPV)) como una causal de la enfermedad superior a la del tabaco. Así lo informó el doctor Walter Ghedin, médico sexólogo y psiquiatra a Desbordados, y consignó que “por eso es que insistimos en el uso del profiláctico también para esta práctica sexual.
Ghedin consignó que “los odontólogos deberían estar atentos a detectar este tipo de lesiones precancerosas que podrían haber estado originadas por el sexo oral”. El Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) estima que durante las últimas dos décadas se duplicó la cifra de contagiados por HPV en los EEUU y pronosticó que la mitad de la población norteamericana sexualmente activa contraerá el virus a lo largo de su vida.
Existen dos vacunas aprobadas por las autoridades sanitarias, tanto en los EEUU como en Europa: Gadasil y Cervarix. Se les dio el visto bueno en 2006 para combatir el HPV en casos de cáncer de cuello de útero y las verrugas genitales, pero aún no se demostró su eficacia en infecciones cancerígenas orales. Sin embargo no se usan en la práctica, ya que, según Ghedin “son bastante onerosas. Dicen que estarían dentro del organigrama de vacunación nacional. El precio aproximado de estas vacunas actualmente es de 400 euros y se venden con indicación médica y en casos muy puntuales donde se haya detectado el virus. En nuestro país se incluiría a partir de febrero del año próximo o con suerte sea este año. Lo más importante es la prevención”.
Los investigadores de Hospital Universitario de Coventry señalan que los cánceres de cabeza y cuello -el sexto más común entre hombres y mujeres con casi 640.000 casos nuevos cada año en el mundo- han descendido de forma general en los últimos años. Sin embargo, se ha producido el aumento considerable, especialmente en el mundo desarrollado, de una de sus formas, el carcinoma orofaríngeo, es decir, el que afecta a la boca y la garganta. A su juicio, este crecimiento está vinculado a la transmisión del virus del papiloma humano a través del sexo oral, por no tomar medidas de seguridad, como el preservativo. El riesgo aumenta si se han tenido más de seis parejas sexuales a lo largo de la vida, se ha practicado sexo oral con al menos cuatro de ellos y, para los varones, el comienzo de encuentros sexuales a una edad temprana.
Vacunas para los chicosLos científicos apuntan que recientes estudios mostraron incremento del 70% en la detección del virus en las biopsias realizadas al diagnóstico de carcinoma orofaríngeo en Estocomo desde 1970. En Estados Unidos, estos casos suponen entre el 60 y 80%, cuando en la década anterior apenas llegaban a la mitad.
Alguno científicos apuntan la necesidad de vacunar del VPH a los varones jóvenes. Detectar la presencia de del virus en los chicos es complicada, principalmente porque no se ve a simple vista y porque los hombres no consultan con regularidad al urólogo. A pesar de ello, no todos los especialistas están de acuerdo con un pinchazo que, por cierto, es bastante caro.
Según los expertos, el aumento de casos de cáncer bucal supone importantes implicaciones fuera del campo de la salud. Los pacientes con VPH relacionados con estos tumores son, en general, más jóvenes y están en edad de trabajar. Como este cáncer parece ser menos mortal que los causados por factores como fumar o beber, los pacientes pueden vivir más tiempo con los efectos físicos y psicológicos del tratamiento, por lo que probablemente requerirán el «apoyo prolongado de los servicios sociales y de salud».

Profecías para nuestro tiempo
La humanidad vive un momento crucial, y está claro que los demonios, liderados por Satanás el Diablo, entorpecerán todo esfuerzo por iluminar a la gente respecto a la salvación, pues actuarán siempre en oposición a la voluntad de Jehová (1 Timoteo 2:3-4). Los que prefieran confiar en las predicciones humanas, inspiradas por los demonios mediante el espiritismo sufrirán el castigo judicial de muerte eterna (Revelación 21:8; 22:11, 15). Los que se acerquen a Dios en cambio, estarán resistiendo los deseos del Diablo de entramparlos (Efesios 4:27; 6:11; Santiago 4:7-8) y caer en su engaño (Juan 8:44) con la muerte en mira (Hebreos 2:14).
Por ejemplo, nadie esperaba que se produjese una Guerra a escala mundial en 1914. Muchos profetizaban una época de paz sin precedentes en la historia humana, pero no fue así. Vea unos ejemplos:
· “La I Guerra Mundial le puso fin al más largo período de paz general en la historia europea (43 años). . . . Había, antes de 1914, un libre fluir de ideas y una creencia universal en el progreso continuo. . . . La edad de oro de la historia europea concluyó abruptamente.”—Encyclopædia Britannica (1959), Tomo 8, página 869.
· “En ninguna parte, ni siquiera en el verano de 1914, se hizo una decisión calculada y de antemano para una guerra global.”—Joachim Remak, The Origins of World War I.
Sin embargo, Jesucristo y otros apóstoles cristianos, conforme lo registra la Biblia, profetizó con mucha anterioridad los sucesos que ocurrieron a partir de 1914: Guerra, hambre, peste en un lugar tras otro, la aparición de falsos Cristos o Mesías (como Hitler, Lenin, Mussolini, Wilson, Roosevelt, Churchill, entre muchos otros), la predicación mundial del Reino de Dios, así como el deterioro en la conducta general de toda la gente de la tierra. (Compare con Mateo capítulo 10, Marcos capítulo 13; Lucas capítulo 21 y 2 Timoteo 3:1-5). ¿Necesita usted alguna clase de prueba de que eso acontece desde 1914 en adelante, y que hay poca esperanza que por esfuerzos humanos habrá alguna mejoría (2 Timoteo 3:13)? Le invitamos a leer los textos citados y comparar con lo que usted ha visto (y ve) en su vida. Repasar los acontecimientos históricos desde 1914 le ayudarán a ver que no es para un futuro lejano el cumplimiento de tan exactas profecías… ¡ya se están cumpliendo como preámbulo del fin (Mateo 24:14; Lucas 21:31).
En nuestros días, las naciones también se esfuerzan por alcanzar alguna medida de “paz y seguridad” y es seguro que no faltarán los anuncios altisonantes acerca de los progresos alcanzados, pero, como en el pasado, fracasarán sin duda (2 Tesalonicenses 5:1-3). Recuerde, también, que es el Diablo, no Jehová Dios, quien gobierna a este mundo impío (Mateo 4:8-10; 1 Juan 5:19; Revelación 12:9; 13:1-4), y él puede manipular los asuntos para que parezca que tiene el poder de modificar el futuro a su antojo. Y esto no debe sorprenderle en absoluto: las naciones están cada vez más divididas en todo campo del quehacer humano, y el nacionalismo las empuja a buscar sus propios intereses antes que el de los demás (Compare con Filipenses 2:3-4), y el bienestar de todas las personas.
Jehová se ha propuesto destruir, no reformar, este mundo y sus sistemas político, comercial y religioso por completo. Mientras ese día llega está dando advertencia pacientemente a todo aquél que quiera oír y escapar de esa masiva destrucción (2 Pedro 3:8-10). Hoy, usted tiene la oportunidad de conocer la voluntad de Dios (Romanos 12:1-2) y meditar y elegir si la obedecerá con la expectativa de vivir para siempre (1 Juan 2:17).
Sí, Jehová, que es el único capaz de predecir el futuro (Mateo 24:36) con toda exactitud, desea que ‘nadie sea destruido’. Ha otorgado el más grandioso regalo a la humanidad: el valioso rescate de Jesucristo, quien ofreció su sangre por la salvación de todo el que ejerce fe (Juan 3:16, 36). La Biblia contiene toda la información confiable y precisa para obtener la salvación mediante Cristo Jesús (2 Timoteo 3:14-17).
Aunque no sabemos con exactitud el día y la hora del Armagedón (Mateo 24:36), al igual que una mujer embarazada sabe que ha llegado la hora para el parto, todo apunta a que estamos cada vez más cerca del fin predicho en la Biblia, y nada ni nadie podrá impedirlo ¿Por qué no dedica unos minutos al día a leer las Santas Escrituras (Salmos 1:1-2), en vez de seguir temiendo el futuro incierto que pronostican de vez en cuando “visionarios” sin ningún fundamento sólido? La decisión está en sus manos, por supuesto. Ese es un privilegio, en base a su propio libre albedrío, que Dios mismo le otorga (Deuteronomio 30:15-20). Lo que sí estamos convencidos es que usted no acabará desilusionada (Romanos 5:5; 1 Pedro 2:6), ni vivirá en temor mórbido del futuro (Salmo 91), y como dijo el salmista, sin importar lo que el futuro depare, usted ‘se acostará en paz y también dormirá, porque Jehová le hace morar en seguridad’ (Salmos 4:8). Nadie más puede darle esa seguridad, pues aunque durmiese en la muerte, Jehová lo rescatará del sepulcro al tiempo debido (Juan 5:28, 29; Hechos 24:15; Revelación 20:13)
En otras lenguas romances, hoy se dice cavalo en portugués; cheval en francés; cavallo en italiano; mientras que en inglés se llama horse, y en alemán, Pferd.
mandinga: Se deriva de Manding, nombre geográfico, y también gentilicio, de un pueblo que habita en el África occidental; pero en español, principalmente en las zonas rurales de América, adonde el nombre llegó traído por esclavos africanos, es el nombre del diablo. En el portugués del Brasil, y también en varias regiones de Sudamérica por influencia brasileña, es el nombre de una hechicería que tiene por objeto ‘cerrar el cuerpo’ a los actos hostiles procedentes del exterior. En las zonas rurales americanas, esta palabra se vincula a todo lo que se refiere a brujerías o influencias sobrenaturales no explicadas por la religión. Así, en el norte de Argentina, los fuegos fatuos o luces mala, que brillan en la oscuridad debido a la combustión del fósforo al entrar en contacto con el oxígeno, se llaman farol de Mandinga o farol del diablo.
En el poema Martín Fierro, del argentino José Hernández (1834-1886), el personaje epónimo atribuye al diablo los fenómenos cuya causa no comprende: «Parece cosa ‘e Mandinga», dice Martín Fierro.
La palabra también llegó de África a Cuba, país que tuvo una intensa explotación de mano de obra esclava. Tal vez el poeta cubano Nicolás Guillén (1902-1989) haya sido el único autor latinoamericano que usó la palabra en su sentido original africano, como gentilicio:
Yoruba soy,
cantando voy,
llorando estoy,
y cuando no soy yoruba,
soy congo, mandinga, carabalí.
sadismo: Es el placer sexual basado en el ejercicio de actos de crueldad contra otras personas. La denominación de esta desviación fue tomada del nombre del escritor francés Donacien Alphonse Francois de Sade (1740-1814), debido al cruel erotismo de sus novelas Justine (1791) y Juliette (1798), entre otras. En su estudio del desarrollo psicosexual humano, Freud acuñó la expresión adjetiva 'sádicoanal' para referirse a una de las primaeras fases del desarrollo sexual infantil. Debido al parentesco que por oposición esta perversión mantiene con el 'masoquismo', los psicoanalistas aplicaron el término sadomasoquista para designar el comportamiento de una pareja formada por un miembro sádico y otro masoquista.